Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2013Nº 440
Apuntes

Oceanografía

Gratuito

Más allá de la superficie del océano

Menear

Varios expertos están analizando los datos obtenidos por el submarino robótico Papa Mau. A finales del año pasado, este batiscafo cruzó el océano Pacífico de punta a punta, con lo que batió el récord de distancia recorrida por un vehículo marino autónomo. El ingenio, del tamaño de una tabla de surf e impulsado por las corrientes marinas, recorrió los 16.668 kilómetros que median entre San Francisco y la bahía de Hervey, en Australia. En su travesía obtuvo gran cantidad de información sobre las corrientes oceánicas, la velocidad del viento y algunos de los organismos esenciales para la vida marina.

El Papa Mau, que permaneció en el mar durante más de un año, forma parte de una flota de cuatro vehículos robóticos fabricados por la empresa californiana Sunnyvale. El director ejecutivo de la compañía, Bill Vass, sostiene que sus submarinos proporcionan datos más precisos que los de los satélites empleados para medir la velocidad del viento, la altura de las olas o la proliferación de algas. Según Vass, los satélites estiman esas cantidades «lo mejor que pueden» desde una altura de 400 kilómetros y, además, solo pueden estudiar las condiciones cerca de la superficie del agua. Los submarinos, en cambio, miden la amplitud de las corrientes en su totalidad. Ello revertiría en una mejor determinación de la velocidad y dirección de las corrientes, con consecuencias notables para el sector naviero, la extracción de petróleo y gas o la meteorología.

Oscar Schofield, profesor de oceanografía bioóptica de la Universidad Rutgers, conviene en que los satélites sufren limitaciones, pero arguye que constituyen la única forma de obtener una visión global del océano, aunque esta se reduzca a la superficie. La cuestión reside en cómo obtener una reconstrucción tridimensional de los fenómenos que acontecen en las profundidades. Scott Glenn, profesor de Rutgers especializado en oceanografía física, señala que una combinación de datos tomados por satélites y por submarinos podría proporcionar una imagen más completa del océano. Los satélites generan mapas del estado del mar en cada instante, mientras que los submarinos y las naves de superficie aportan perfiles verticales del agua y pueden dirigirse hacia las zonas de mayor interés, explica Glenn.

Liquid Robotics ha elegido a cinco expertos para que estudien los datos obtenidos por el Papa Mau y sus otras naves robóticas. Investigadores de la Universidad de California en Merced, la Universidad de California en Santa Cruz, el Instituto Oceanográfico Scripps de la Universidad de Texas en Austin, así como de la compañía informática Wise Eddy emplearán esa información para analizar la salud y la respiración del océano, su biomasa y otros aspectos esenciales para la vida marina.

Puede conseguir el artículo en: