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Origen y evolución de los cúmulos estelares

Todas las estrellas nacen en grupos, pero después se dispersan lentamente por el espacio. Una nueva teoría intenta explicar cómo estos grupos se forman y se deshacen o, en casos excepcionales, persisten durante cientos de millones de años.

NASA/ESA/AURA y CALTECH

En síntesis

Las estrellas se forman en cúmulos, dentro de nubes compuestas de gas mezclado con polvo.

En la Vía Láctea se observan tres tipos de cúmulos, con diferentes estructuras e historias evolutivas.

La masa de la nube que da lugar a un grupo estelar puede explicar estas diferencias a través de su efecto sobre el equilibrio entre la contracción y la expansión del cúmulo.

Únicamente los cúmulos abiertos permanecen intactos después de que la nube original se haya dispersado.

El cielo nocturno es un campo de estrellas. Por todas partes, estrellas tenues y brillantes colman el horizonte. Algunas parecen formar patrones bien definidos que reconocemos como constelaciones. Pero por muy seductores que sean estos diseños, la mayor parte de ellos no son más que meras proyecciones de la mente humana. La gran mayoría de las estrellas, tanto en nuestra galaxia como en otras, no tienen una verdadera conexión física entre ellas.

Al menos, ya no. En realidad, todas las estrellas comienzan su vida en grupo, rodeadas por hermanas de aproximadamente su misma edad de las que, más tarde, se separan. Lo sabemos porque algunos de estos viveros de estrellas, llamados cúmulos estelares, todavía existen. El de la nebulosa de Orión es probablemente el más famoso: en las imágenes del telescopio espacial Hubble, sus estrellas parpadean desde el interior de agitadas nubes de gas y polvo. El de las Pléyades puede verse a simple vista: es una mancha borrosa en la constelación de Tauro.

Los cúmulos estelares presentan una enorme variedad, que abarca tanto frágiles asociaciones con apenas unas docenas de miembros, como densas aglomeraciones de hasta un millón de estrellas. Algunos grupos son muy jóvenes (unos pocos millones de años), mientras que otros datan de los orígenes del universo. En ellos encontramos estrellas en todas las etapas de su ciclo vital. De hecho, las observaciones de cúmulos estelares proporcionaron las pruebas fundamentales en las que se basa la teoría, hoy en día aceptada, que explica cómo evolucionan las estrellas individuales a lo largo del tiempo. La teoría de la evolución estelar es uno de los triunfos de la astrofísica del siglo XX.

Pese a ello, se sabe poco sobre el funcionamiento interno y la evolución de los propios cúmulos. ¿A qué se debe la variedad de formas que se observan? Sabemos mucho más sobre las estrellas que sobre los lugares donde se desarrollan.

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