CEREBRO Y GENOMA

En «El proyecto cerebro humano» [Investigación y Ciencia, agosto de 2012], Henry Markram explica cómo se persigue crear una gran simulación digital del cerebro. La audacia del proyecto resulta sobrecogedora. Sin embargo, a la vista del éxito pasado en el desciframiento del genoma, tal vez podríamos pensar que tampoco aquí ninguna dificultad acabará siendo insalvable.

¿Qué obstáculos podría plantear el cerebro que no hayan tenido que solucionarse en el desciframiento del genoma? Si el único problema fuese el grado de complejidad del objeto de estudio, la creciente capacidad de simulación digital de los ordenadores tal vez podría hacerle frente. Sin embargo, puede que el problema sea de otra naturaleza: mientras que el genoma corresponde a un objeto estático, el cerebro es dinámico.

El genoma de cada individuo permanece idéntico desde que nace hasta que muere. Algo así no ocurre con el cerebro. Todos venimos al mundo dotados de un cerebro que podemos llamar «elemental», pero con una potencialidad enorme. El cerebro de cada ser humano se va configurando a lo largo de su vida gracias a las experiencias, las cuales pueden ser muy variadas e imprevisibles, pero sobre todo mediante los actos de la voluntad, más imprevisibles aún. En esto consiste precisamente su dinamismo: un dinamismo que dejaría de ser tal el día que se lo pudiese digitalizar. Al final, nos toparemos con un problema al que solo la filosofía podrá hacer frente.

Julián Sanz Pascual
Segovia

 

MÁS DUDAS SOBRE el ITER

En el número de marzo, Joaquín Sánchez responde con claridad a una pregunta de José Álvarez García sobre las posibles emisiones del reactor de fusión ITER [«Apuesta de futuro», por Joaquín Sánchez; Investigación y Ciencia, enero de 2013]. Sin embargo, su explicación solo hace referencia a la manera de evitar las fugas durante el funcionamiento del reactor, por lo que cabe preguntarse por el proceso de mantenimiento. ¿Cada cuanto tiempo tendrán que sustituirse las piezas de la envoltura protectora? ¿Serán estas piezas radiactivas? ¿Dónde se guardarán? ¿Durante cuánto tiempo?

Mariano Vázquez Espí
Grupo de Investigación
en Arquitectura, Urbanismo
y Sostenibilidad
Universidad Politécnica de Madrid

 

RESPONDE SÁNCHEZ: La envoltura principal podrá mantenerse muy probablemente durante toda la vida del reactor. Sin embargo, con los conocimientos actuales sobre la forma de operación, tal vez su parte inferior deba ser renovada con frecuencia (cada pocos años). En esta zona se concentra la interacción del plasma con la pared, lo que erosiona el material. Aquí el plasma no se encuentra tan caliente como en el centro del reactor, pero aún conserva temperaturas considerables (unos 50.000 grados Kelvin).

Las piezas que se extraigan del reactor para su sustitución estarán activadas debido al bombardeo de los neutrones producidos en la reacción de fusión; es decir, si bien en origen no eran radiactivas, pasarán a serlo. Se trata de componentes con bajos niveles de radiactividad, los cuales podrían reciclarse por completo en unos cien años. Durante ese tiempo deberán permanecer bajo custodia, como otros residuos de media y baja actividad. En España, tales residuos se almacenan en las instalaciones de El Cabril (Córdoba).

Existe la posibilidad de que, en vez de sustituir las piezas completas, baste con reemplazar solo la parte que se halla en contacto con el plasma. Ello limitaría el conjunto a dos juegos que se irían alternando: uno en operación, otro en restauración. Esta opción reduciría de manera considerable el inventario de material activado.

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