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El calendario chino

La astronomía al servicio del poder.
Albert Marin, basado en una ilustraciOn de Guillaume Suan, de la Universidad de Goethe, Frankfurt
Si le pregunta a un ciudadano chino por el año de su nacimiento, le responderá tal y como lo haríamos nosotros. Pero si la pregunta proviene de un compatriota, quizá conteste con alguno de los 60 símbolos del "ciclo de sesenta", la piedra angular del calendario tradicional chino. Este ciclo no astronómico, cuyo origen se remonta al segundo milenio antes de nuestra era o incluso más, jamás ha sufrido modificación alguna. Sin embargo, no puede decirse lo mismo del calendario en sí.
El calendario chino fue confeccionado a lo largo del primer milenio antes de nuestra era a partir de observaciones astronómicas y de sucesivas correcciones que tenían por objeto sincronizar los ciclos lunar y solar. Entre los años 104 a.C. y 1664, fue reformado más de cincuenta veces. Y ello no sólo se debió a las numerosas sucesiones dinásticas, sino, sobre todo, a la creencia china en la imposibilidad de determinar los movimientos celestes a muy largo plazo, una creencia que fue empleada por los gobernantes para afianzar su poder. Como veremos, tras las reformas del calendario se ocultaba un saber astronómico y matemático sumamente refinado.

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