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  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2014Nº 458
Panorama

Paleoantropología

Las raíces de los neandertales

El estudio de 17 cráneos fósiles del yacimiento de la Sima de los Huesos, en Burgos, hace replantear la evolución de los humanos europeos del Pleistoceno medio hacia los neandertales.

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La Sima de los Huesos, situada en el conjunto arqueológico de la sierra de Atapuerca, es un yacimiento excepcional por numerosas razones. Resulta habitual que en las cuevas se realicen hallazgos arqueológicos, pero pocos sitios son tan recónditos como este. A más de 500 metros del acceso exterior más próximo, se llega a esta parte de la cueva Mayor tras descender por una sima vertical de 13 metros y una rampa de 30 grados. La Sima de los Huesos, una pequeña cámara de 6 metros de largo por 3 de ancho, conserva la mayor acumulación de fósiles humanos de todo el mundo.

Hace poco se ha publicado un estudio en Science, con la participación de nuestro equipo, en el que se analizan los 17cráneos recuperados hasta la fecha y se ofrecen nuevos datos sobre su antigüedad. Algunos de los cráneos ya se habían desenterrado en los años 90, pero ahora se aportan datos de siete nuevos. Los fósiles habían sido asignados a la especie Homo heidelbergensis, antepasada directa de los neandertales, pero, a la vista de la reciente investigación, esta atribución debe ser reevaluada.

Los primeros fósiles humanos de la Sima se descubrieron en 1976, pero hasta mediados de los años ochenta no se iniciaron las excavaciones sistemáticas. Los años iniciales fueron muy laboriosos y conllevaron la evacuación de todo el sedimento removido por las visitas de aficionados a esta parte de la cueva Mayor. En aquel momento era difícil imaginar lo que aparecería después, pero entre el sedimento se recuperaron numerosos dientes humanos, pequeños fragmentos de cráneos y también huesos del esqueleto. Aunque los restos estaban muy fragmentados, la presencia de ciertas partes anatómicas, como las falanges de los dedos de los pies, constituía un hecho poco habitual en otros yacimientos y apuntaban a la posibilidad de que quizá se habrían acumulado esqueletos enteros. El futuro lo confirmó: en la década de los noventa se empezó a excavar el depósito no removido y los hallazgos se sucedieron. En 1992 se encontraron tres cráneos, un descubrimiento que ocupó la portada de la revista Nature; desde entonces se les ha destinado un lugar preeminente en todos los manuales de evolución humana.

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