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1 de Noviembre de 2014
Evolución humana

Reescribir la evolución

Una avalancha de hallazgos recientes ha obligado a los expertos a revisar casi todos los capítulos de nuestra historia evolutiva.

KATY WIEDEMANN

Tras dejar atrás el Buzón, trepar por la Espalda del Dragón y bajar por la Rampa, se llega
a la Caja del Rompecabezas. El pasado otoño, el mundo entero pudo seguir a través de tuits, blogs y vídeos a los científicos que sorteaban esos obstáculos de nombre tan imaginativo en Rising Star, una galería de cuevas situada en las afueras de Johannesburgo. Los pasos estrechos y los grandes desniveles hacían el trabajo difícil y peligroso. Los investigadores, sin embargo, solo tenían los ojos puestos en el premio: los restos fósiles de un extinto miembro de la familia humana. Aunque las excavaciones paleoantropológicas suelen realizarse en secreto, en esta ocasión los expertos publicaron un apasionante material multimedia para que todo aquel que lo desease siguiera sus hazañas.

Los fósiles habían sido descubiertos el mes de septiembre anterior, cuando un grupo de espeleólogos exploraba este sistema de cuevas poco conocido del área sudafricana apodada la Cuna de la Humanidad. Aun sin saber su antigüedad ni a qué especie pertenecían, los investigadores estaban seguros de que se trataría de un descubrimiento de primer orden. La mayor parte del registro fósil humano consta, o bien de fragmentos de cráneo, o bien de huesos del cuello para abajo. Aquel hallazgo incluía ambos. Por sí solo, eso ya merecería un lugar destacado en los manuales de paleoantropología. Pero, al extraer los fósiles, los expertos se percataron de que habían dado con algo mucho mayor. En la cueva no solo yacían los restos de un individuo, como habían creído al principio, sino los de una población entera.

En dos expediciones cortas que duraron cuatro semanas en total, un equipo dirigido por el paleoantropólogo Lee Berger, de la Universidad del Witwatersrand, en Johannesburgo, extrajo más de 1500 fragmentos óseos. De la cavidad donde se conservaban, a 30 metros de la superficie, los llevaron al exterior de la cueva. Allí, otros investigadores los clasificaban y llenaban con ellos más y más cajas. Con todo, solo estaban arañando la superficie. En estos momentos aún quedan por desenterrar miles de fósiles. Si sigue a este ritmo, Rising Star bien podría convertirse en el mayor yacimiento de fósiles humanos del mundo.

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