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La célula suprarrenal cromafín

Sintetiza, almacena y segrega al medio una compleja mezcla de adrenalina, proteínas y péptidos. Con su estudio se dilucidan, al mismo tienmpo, los mecanismos que atañen a otras células secretoras, neuronas incluidas.

En situaciones de miedo o de agobio, una oleada de adrenalina dispone al organismo para una respuesta física inmediata de máxima intensidad. La hormona invade el torrente sanguíneo hasta alcanzar concentraciones 300 veces superiores a la normal y actúa sobre receptores celulares de diversos órganos, aumentando la frecuencia de latidos cardiacos, elevando la presión sanguínea y liberando del hígado cantidades suplementarias de azúcar que alimenten el trabajo muscular. En conjunto, tales reacciones constituyen una respuesta de «lucha o huida», de preparación al combate o de fuga ante el peligro. Son, en suma, el resultado final de un proceso secretor de la médula suprarrenal, constitutiva de la porción interna de ambas glándulas suprarrenales, situadas por encima mismo de los riñones. En dicha médula se encuentran las llamadas células cromafines, que producen, almacenan y segregan una compleja mezcla de hormonas, entre las cuales se cuenta, en lugar destacado, la adrenalina.

El interés que ofrecen las células cromafines no se limita a su decisivo papel en las reacciones de lucha o huida, sino que responde también a la información que arrojan sobre el funcionamiento de otras células secretoras, especialmente las células nerviosas, o neuronas. La médula suprarrenal es una glándula endocrina, carente por tanto de conducto excretor, que actúa sobre otros tejidos y órganos mediante la descarga de hormonas al torrente sanguíneo. Puede igualmente considerarse parte del sistema nervioso simpático, implicado en la regulación de funciones involuntarias, tales como el ritmo cardiaco, motilidad intestinal y dilatación de la pupila. A semejanza de las neuronas de este sistema, la médula suprarrenal está controlada por nervios que parten de la médula espinal; y su hormona primaria, la adrenalina, está íntimamente relacionada con la noradrenalina, el neurotransmisor característico de los nervios 18 simpáticos. (Adrenalina y noradrenalina suelen denominarse también epinefrina y norepinefrina.) Por otra parte, la propia médula suprarrenal segrega algo de noradrenalina y libera las sustancias activas conocidas como neuropéptidos.

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