Sepias polarizantes

Numerosos animales distinguen la polarización de las ondas luminosas: Algunos cefalópodos llegan incluso a controlar la polarización de la luz que refleja su piel... ¿para comunicarse en secreto?
BRUNO VACARO
La sepia Sepia oficinalis no distingue los colores y su cuerpo es de tinte uniforme. Así pues, a diferencia de otros animales, este molusco no emplea los colores para comunicarse. Sin embargo, S.oficinalis puede modificar el aspecto con el que se presenta ante sus congéneres sin que los humanos nos apercibamos de ello. Y no porque aproveche algún tipo de luz invisible para nosotros, sino porque regula a voluntad una propiedad de la luz a la que nuestros ojos son ciegos: la polarización.
Para el hombre, la luz tiene una intensidad y un color. Estas percepciones se corresponden con dos magnitudes físicas: la amplitud y la frecuencia de las vibraciones de la onda luminosa. Pero la luz posee más atributos. Una onda luminosa es la combinación de un campo eléctrico y uno magnético que oscilan en direcciones perpendiculares a aquella en la que se propaga la onda. Se llama polarización a la dirección en la que oscila el campo eléctrico.

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