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1 de Mayo de 2011
Técnicas observacionales

Astronomía en globo, ayer y hoy

Ya en 1874, dos investigadores se elevaron a una altitud de casi 8000 metros para efectuar observaciones astronómicas desde un globo aerostático. Desde entondes, los telescopios a bordo de globos han permitido explorar el cielo en casi todas las regiones
BOOMERANG/STERNE UND WELTRAUM
La astronomía de superficie adolece de una serie de limitaciones. A fin de evitar las perturbaciones causadas por la atmósfera, una solución consiste en emplear un globo aerostático para emplazar los telescopios a altitudes de 30 o 40 kilómetros. A tales cotas, cuando se ha dejado atrás el 99 por ciento de la atmósfera, se obtienen imágenes muy nítidas y con una resolución de en torno a una décima de segundo de arco. Aparte de la luz visible, la mayoría de las regiones del espectro electromagnético comienzan a ser accesibles solo desde la estratosfera. Así ocurre con el ultravioleta intermedio o con los rayos X y gamma. Lo mismo sucede con casi todo el espectro infrarrojo (la radiación térmica emitida por los objetos fríos), pues a esa altitud se evita el vapor de agua, que absorbe en dicha longitud de onda. También desaparecen las emisiones térmicas de la atmósfera, las cuales limitan la sensibilidad de los instrumentos.
En 1782, Joseph Michel Montgolfier y su hermano Jacques Étienne lanzaron al aire bolsas de papel que antes habían llenado con «aire inflamable», el nombre que por entonces aún se daba al hidrógeno. Los primeros vuelos no duraron demasiado, pues el gas escapaba con rapidez. Los inventores buscaron otro gas «más ligero que el aire», el cual obtuvieron quemando paja húmeda. En su opinión, el humo así generado mostraba una fuerza ascensional particular, la cual mejoraron al alimentar el fuego con zapatos usados. Los hermanos Montgolfier, quienes supusieron que habían creado un gas aerostático especial, habían fabricado así el primer globo de aire caliente.
Los avances se sucedieron con rapidez. Bajo el patrocinio de Luis xvi, en septiembre de 1783, una oveja, un gallo y un pato realizaron una excursión aérea de diez minutos desde Versalles. Dos meses después, la primera montgolfière tripulada sobrevoló París durante 25 minutos, alimentada por un fuego de paja. Ya en diciembre del mismo año se elevaba el primer globo de hidrógeno con pasajeros a bordo, y en los años siguientes dio comienzo la investigación de las propiedades físicas de las zonas altas de la atmósfera, con globos lanzados desde París, Londres, Hamburgo y San Petersburgo. Gracias a ellos se estudió la presión, temperatura, composición del aire y el campo magnético terrestre a altitudes de hasta 7000 metros.

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