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1 de Mayo de 2011
Paleontología

Bisontes contra mamuts

Se descubren nuevos indicios sobre la desaparición de los castores gigantes, tigres de dientes de sable y otros grandes mamíferos de Norteamérica.
ERIC SCOTT, MUSEO DEL CONDADO DE SAN BERNARDINO
Castores del tamaño de osos, mamuts, caballos, camellos y tigres de dientes de sable solían vagar por Norteamérica hasta que, hace unos 11.000 años, desapareció la mayoría de esos grandes mamíferos. En la actualidad, los expertos siguen debatiendo el motivo de esa extinción a finales del Pleistoceno: ¿un cambio climático, una caza excesiva, alguna enfermedad u otro factor? Eric Scott, responsable del área de Paleontología del Museo del Condado de San Bernardino en Redlands, California, sugiere que la causa fue muy distinta: a saber, la inmigración de los bisontes desde Eurasia.
Basándose en los datos obtenidos en sus excavaciones, así como en otras realizadas desde el siglo xix, Scott afirma que el bisonte apareció en Norteamérica hace 220.000 años y se extendió por el continente durante el resto del Pleistoceno, una época en la que el cambio climático había hecho escasear la comida y el agua. Presentó esta idea la primavera del año pasado, en la revista Quaternary International. Propuso que la proliferación de los bisontes en esa época de carestía, junto con el cambio climático, habrían constituido la principal causa de extinción de los grandes mamíferos.
Scott halló la inspiración mientras realizaba una excavación cerca de la ciudad de Murrieta, en California, a principios de los noventa. Algunos años antes, había estudiado en la proximidad unos estratos de entre 760.000 años y 2,5 millones de años de antigüedad, en los que no halló ningún indicio de la presencia de bisontes, pero sí de caballos. Entonces se preguntó: «¿Qué pensarían los caballos cuando aparecieron los bisontes y empezaron a consumir su alimento?» Su equipo realizó más tarde una excavación de los estratos de finales del Pleistoceno en Diamond Valley Lake, cerca de Murrieta, a unos pocos kilómetros del lugar sin indicios de bisontes. Cuando encontró allí fósiles de bisontes y de otros mamíferos, pensó haber dado con la respuesta. «Imaginé que, a medida que los bisontes migraban a esas zonas y su número crecía, el impacto sobre las poblaciones de otros grandes mamíferos resultaría decisivo». Scott recopila ahora datos de otras zonas de Estados Unidos para comprobar que el patrón que observó en la zona sudoeste se cumple también en el resto del país.
El investigador sugiere que los bisontes aventajaban a otros grandes herbívoros en numerosos aspectos. Su estómago múltiple tal vez les permitió aprovechar al máximo los nutrientes de la comida. Y no fue necesario ganar todas las batallas en las que participaron. Bastó con provocar una malnutrición en las hembras lactantes para causar un colapso en la población de otras especies. Los lobos gigantes, leones americanos y otros carnívoros también debieron de desaparecer a causa de la escasez de los grandes herbívoros con que se alimentaban.

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