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1 de Mayo de 2011
Filosofía de la ciencia

Ciencia y arte: ¿Vidas paralelas?

Thomas Kuhn se inspiró en la historia del arte como modelo para entender el desarrollo de la ciencia.

WIKIMEDIA COMMONS

Se puede afirmar sin temor a equivocarse que La estructura de las revoluciones científicas, de Thomas Kuhn, es el libro de filosofía de la ciencia más influyente de los últimos 50 años. Desde su publicación, en 1962, se ha hecho uso y abuso por doquier de las ideas de este filósofo e historiador de la ciencia, en especial de su noción de paradigma. En numerosas ocasiones aparecen los paradigmas ya sin Kuhn, hecho este que indica la completa asimilación cultural de los conceptos kuhnianos. La idea de paradigma es citada para entender un espectro teórico que va desde la matemática hasta la teología. Puede hallarse incluso en los cómics. Se usa para simular un argot científico en el discurso publicitario y empresarial, se emplea para hablar tanto de un nuevo sistema de hoja contable, como de un «revolucionario» método de alimentación de aves en cautividad...

Naturalmente, el arte se encuentra dentro del amplísimo abanico de objetos a los que se ha aplicado la noción de paradigma. Baste decir que ya se ha publicado un libro con el inequívoco título de The structure of artistic revolutions. Sin embargo, en este artículo nos centraremos sobre todo en el sentido inverso, es decir, en la transposición que Kuhn realizó del desarrollo del arte a la dinámica de la ciencia.

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