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1 de Mayo de 2011
Medicina

Enfermedades en una placa de Petri

Las células madre procedentes de tejidos adultos podrían impulsar el desarrollo de fármacos para combatir enfermedades debilitantes.
KAIBARA87/WIKIMEDIA COMMONS
El 26 de junio de 2007, Wendy Chung, directora de genética clínica en la Universidad de Columbia, se dirigió al distrito de Queens de la ciudad de Nueva York para hacer una petición sobre un asunto delicado a las matriarcas de una familia croata marcada por la tragedia. Preguntó a las dos hermanas, de 82 y 89 años de edad, si aceptarían donar algunas de sus células cutáneas para realizar un experimento ambicioso y de resultado incierto pero que, en caso de tener éxito, prometía una doble recompensa. En primer lugar, aceleraría la búsqueda de tratamientos contra la enfermedad incurable que padecía su familia. En segundo lugar, establecería una nueva y valiosa aplicación de las células madre: a partir de células no especializadas se podrían generar numerosos tipos de células del organismo.
Las hermanas padecían esclerosis lateral amiotrófica (ELA), un trastorno nervioso degenerativo que provoca una parálisis progresiva. También se conoce como enfermedad de Lou Gehrig, en referencia al jugador de béisbol del equipo de los Yankees, diagnosticado con la dolencia en 1939 y fallecido dos años después. La mujer de 89 años mostraba escasos síntomas de la enfermedad, mientras que su hermana de 82 tenía problemas para caminar y tragar.
Aunque la mayoría de los casos de ELA no son hereditarios, el trastorno había asolado a numerosos miembros de esa familia. Los afectados heredaban una mutación asociada a una variante de la enfermedad de evolución más lenta que la versión que sufren la mayoría de las personas con la dolencia. Chung había seguido el rastro de la enfermedad a través de varias generaciones de la familia en Europa y Estados Unidos.

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