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1 de Mayo de 2011
Sismología

Preparados para el gran terremoto

Una serie de terremotos de gran intensidad ha sacudido los cimientos del Pacífico en menos de año y medio. ¿Podría llegar el turno de la costa oeste norteamericana?
DON FOLEY
En los últimos meses se han producido varios terremotos devastadores en el océano Pacífico. En enero de 2010, un seísmo de magnitud 7,0 devastó Haití; en febrero, otro de magnitud 8,8 azotaba el centro de Chile. Christchurch, en Nueva Zelanda, se vio afectada por un temblor de magnitud 7,0 en septiembre, al que siguió una réplica de 6,3 el pasado mes de febrero. El terremoto de magnitud 9,0 que asoló Japón en marzo ocupa el cuarto puesto en la lista de los terremotos más intensos de los últimos 110 años.
Son muchos quienes se preguntan si existe alguna relación entre ellos. Aunque los sismólogos consideran como causa más probable una fluctuación estadística, eso no implica que sea seguro salir de debajo de la cama. El mejor indicador de riesgo sísmico lo proporciona el registro geológico, y los datos más recientes al respecto revelan una historia inquietante, sobre todo en la costa noreste del Pacífico.
Aunque la mayoría considera el sur de California como la región de EE.UU. con mayor probabilidad de sufrir terremotos, existen razones para pensar que, en realidad, es la zona de subducción de Cascadia la que presenta el riesgo más elevado. Esta zona corre paralela a la costa y supone una amenaza para ciudades como Victoria (Columbia Británica), Portland (Oregón) y Eureka (California). Allí, la diminuta placa de Juan de Fuca se desliza hacia el este bajo la placa Norteamericana a una velocidad media de entre 30 y 40 milímetros al año. Sin embargo, el movimiento a lo largo de la superficie de contacto entre ambas parece haber permanecido bloqueado durante siglos. «No podemos ignorar esta zona de subducción y hacer como si no existiera», comenta Chris Goldfinger, geólogo marino de la Universidad de Oregón. «Tras permanecer tranquila durante cientos de años, de repente podría dar un empujón brusco».
Datos recientes indican que la región norte de la zona de subducción (desde el centro de la isla de Vancouver hasta la frontera entre los estados de Washington y Oregón) presenta una probabilidad de entre un 10 y un 15 por ciento de sufrir un terremoto de magnitud 8,0 o superior durante los próximos 50 años. La región sur (desde la frontera entre Washington y Oregón hasta el cabo Mendocino, en California) cuenta con una probabilidad del 37 por ciento de que ocurra lo mismo. Goldfinger y sus colaboradores esperan publicar sus datos en un próximo informe del Servicio Geológico de los Estados Unidos. Con respecto al siguiente gran terremoto, Goldfinger comenta: «Va a ocurrir. Solo es cuestión de acotar cuándo».

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