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1 de Mayo de 2011
Astrofísica

Viaje al planeta más cercano al Sol

Nunca antes una sonda espacial había orbitado alrededor de Mercurio. El pasado mes de marzo se logró por primera vez.

DON FOLEY/Fuentes: NASA/Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins/Instituto Carnegie de Washington

Como reza el chiste, lo único peor que encontrar un gusano en una manzana es encontrar medio. Los planetólogos experimentaron algo similar el 29 de marzo de 1974, cuando la sonda Mariner 10 sobrevoló Mercurio y permitió a la humanidad asomarse a ese diminuto mundo infernal. Entre otros hallazgos, la misión descubrió uno de los mayores cráteres de impacto del sistema solar, que más tarde recibiría el nombre de Caloris. Sin embargo, sus fotografías solo llegaron a retratar la mitad del cráter; la otra mitad se hallaba sumida en la oscuridad. Y esa no fue la única omisión: entre aquella visita y los dos sobrevuelos posteriores, en 1974 y 1975, la Mariner 10 fotografió menos de la mitad de la superficie del planeta.
Habría que esperar 34 años para poder observar el cráter iluminado en su totalidad. Entonces resultó aún más impresionante de lo que las imágenes anteriores habían sugerido. El 14 de enero de 2008, la sonda espacial MESSENGER (del acrónimo en inglés para Superficie, Entorno Espacial, Geoquímica y Reconocimiento de Mercurio) sobrevoló Mercurio. Caloris aparecía casi en el centro de la primera toma que la sonda envió a la Tierra. Cuando nuestra colaboradora Nancy Chabot nos la mostró, todos lo celebramos. Aunque no por mucho tiempo, ya que entonces comenzamos una acalorada discusión acerca de qué era exactamente lo que estábamos viendo. Parecía un negativo de la Luna. A pesar de que la superficie de Mercurio también presenta numerosos cráteres y recuerda a la de nuestro satélite, los cráteres lunares contienen lavas de color oscuro. En cambio, el interior de Caloris exhibe planicies de color claro, una diferencia aún no muy bien entendida.

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