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El ruido 1/f

El origen de esta señal aleatoria, de enorme interés por su ubicuidad y propiedades matemáticas, sigue siendo un misterio, a pesar de la atención que se le ha dedicado.
Hagamos un experimento elemental. Tomemos una radio, enchufémosla y sintonicemos una banda en la que emitan pocas emisoras; por ejemplo, en onda larga. Cambiemos lentamente la sintonía. Unas veces la emisión nos llegará con nitidez; otras, sin embargo, la señal será muy débil y a duras penas distinguible, si no es un murmullo sordo, un ruido. Lo que oímos sólo es la traducción sonora de una señal eléctrica que los circuitos del receptor envían a los altavoces; observada en la pantalla de un os­ci­loscopio, esta señal podría parecerse a la de la izquierda de la figura 2.
Una señal ruidosa es desordenada, no se repite nunca del mismo modo y, sin embargo, posee características que permiten clasificarla. Si nos fijamos en la figura, caeremos en la cuenta de que este tipo de ruido no se separa mucho de cierto nivel. En efecto, si medimos varias veces la amplitud, encontraremos que ésta se distribuye alrededor de un valor medio y que sigue una distribución de probabilidad gaussiana: un ruido como el de la figura citada se llama ruido blanco gaussiano. Se trata de un tipo muy común.

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