La formación de las membranas celulares

Las dos caras de una membrana biológica difieren en su estructura y función. Estudios sobre virus animales y bacterias han contribuido a revelar la forma como se mantiene esta asimetría durante el crecimiento de la membrana.

La membrana que rodea una célula viva es algo más que una simple envuelta o receptáculo; no sólo define la extensión de la célula sino que actúa manteniendo una diferencia entre el interior y el exterior. Por ejemplo, algunos iones son bombardeados hacia el interior de la célula mediante grandes moléculas incrustadas en la membrana, mientras que otros sufren el efecto contrario: son bombardeados hacia fuera. la célula toma los nutrientes y los concentra en el interior gracias a la acción de otros componentes de la membrana.

Para que una membrana pueda mantener tales gradientes de concentración se precisa, como exigencia absoluta, que forme una vesícula cerrada; en caso contrario, una sustancia bombeada a través de la membrana saldría inmediatamente fuera. Todas las membranas biológicas conocidas forman compartimentos cerrados. Otra propiedad esencial intrínseca a la membrana estriba en su lateralidad: la superficie interior y la superficie exterior deben cumplir funciones distintas.

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