Orígenes y desarrollo de la cartografía lunar

Desde las primeras observaciones telescópicas hasta el siglo XIX.

BILIOTECA DE LA UNIVERSIDAD DE LEIDEN/Sterne und Weltraum

La Luna es el único cuerpo celeste sobre cuya superficie nos es dado percibir detalles sin ayuda instrumental. Como muestran los numerosos mitos que se refieren a imágenes o rostros identificables sobre su superficie, nuestro satélite viene siendo observado con detalle desde antiguo. Un ejemplo lo constituyen algunas de las obras de Jan van Eyck (principios del siglo XV), donde la Luna aparece retratada con gran finura. Sin embargo, las primeras representaciones de nuestro satélite según los criterios científicos actuales no aparecerían hasta el Renacimiento. Las primeras ilustraciones de este tipo se atribuyen a Leonardo da Vinci (1452-1519), entre las que destaca la media luna del Codex Atlanticus, datada en 1513/14.

Hacia el año 1600, el físico inglés William Gilbert (1540-1603) se dispuso a retratar la luna llena. Su dibujo, que tardaría cincuenta años en ver la luz en De mundo nostro sublunari, distingue regiones claras y oscuras e introduce, por primera vez, trece nombres para accidentes lunares. Estas aportaciones hacen de Da Vinci y Gilbert los padres de la selenografía pretelescópica.

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