Bases biológicas de la homosexualidad masculina

Datos relativos a la estructura del cerebro y al ligamiento genético apoyan la existencia de un componente biológico en la homosexualidad masculina.

La mayoría de los hombres sienten atracción sexual por las mujeres, y viceversa. Para mucha gente, ése es el orden natural de las cosas, la manifestación cabal del instinto biológico, reforzado por la educación, la religión y las leyes. Sin embargo, una minoría notable de varones y mujeres, cifrados entre el uno y el cinco por ciento, sólo sienten atracción por personas de su mismo sexo. Otros, por último, se muestran atraídos, en grado variable, por hombres y mujeres.

¿Cómo explicar tal heterogeneidad en la orientación sexual? ¿Tiene que ver con nuestros genes, nuestra fisiología, nuestra historia personal o, quizá, con una convergencia de todo ello? ¿Es cuestión de elección más que de tendencia compulsiva?

Probablemente, ningún factor, por sí solo, puede determinar un carácter tan complejo y variable como la orientación sexual. Pero estudios recientes de varios laboratorios, entre ellos el nuestro, indican que genes y desarrollo cerebral desempeñan un papel significativo, aunque todavía no sepamos cuál. Los genes podrían estar detrás de la diferenciación sexual del cerebro y su interacción con el mundo exterior, diversificando su ya amplia gama de respuestas a los estímulos sexuales.

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