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1 de Mayo de 2006
Gestión de residuos

Moléculas limpiadoras

Un nuevo tipo de catalizadores destruye ciertos contaminantes insidiosos antes de que lleguen al ambiente.
Los peces que medran en el río Anacostia, que atraviesa el corazón de Washington D.C., no disfrutan mucho de sus aguas. El Anacostia está contaminado con restos de colorantes, plásticos, asfalto y pesticidas. Análisis recientes han demostrado que hasta un 68 por ciento de los ejemplares de pez gato americano (Ameiurus nebulosus) del río padecen cáncer de hígado. Las autoridades ambientales recomiendan la devolución de cualquier pez capturado. Está prohibido bañarse en el río.
El Anacostia es uno más entre las decenas de ríos contaminados de los Estados Unidos. Sólo la industria textil descarga cada año 200 hectómetros cúbicos de aguas residuales (que llevan colorantes reactivos y otros productos nocivos) en los ríos y arroyos estadounidenses. Están apareciendo nuevos contaminantes en el agua potable: trazas de fármacos, plaguicidas, cosméticos y hormonas para el control de la natalidad. Las cantidades son, a menudo, infinitesimales; se miden en partes por mil millones o partes por billón (una parte por mil millones viene a ser la concentración de un grano de sal disuelto en una piscina), pero se sospecha que bastan cantidades minúsculas de algunos contaminantes para alterar la bioquímica del desarrollo que determina el comportamiento, la inteligencia, la inmunidad y la reproducción humanas.

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