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1 de Junio de 2003
Informática

La malla: computación sin límites

La técnica de malla, por medio de la vinculación a escala planetaria de procesadores digitales, sistemas de almacenamiento y programas, se apresta a transmutar la informática.

Los primeros seres humanos no tenían más alimentos que los que lograban apresar o recoger, ni otros utensilios que los hechos por ellos mismos. Milenios de esfuerzos tendentes a superar el acoplamiento de la producción y el consumo acabaron conduciendo a la agricultura, la producción en masa y la distribución de energía eléctrica. La consiguiente especialización del trabajo, las economías de escala y las técnicas nuevas definen el mundo moderno. Gracias a ellas, puedo sentarme en un cibercafé y escribir este artículo en un portátil sin tener que pensar lo más mínimo ni en el agua, ni en el café, ni en la electricidad, ni en el ancho de banda de red inalámbrica que estoy utilizando.

La fácil disponibilidad de estos recursos es un buen ejemplo de virtualización, noción que (en informática) alude a la ocultación de funciones útiles tras una interfaz que no deja ver los detalles de su realización práctica. Cuando un empleado del café abre un grifo es como si tomara agua de un tonel sin fondo. Lo mismo sucede cuando conecto el portátil a una toma de corriente. Habida cuenta de la enorme e invisible red eléctrica que hay tras el enchufe, ¿quién sabe cómo y dónde fue generada esa energía eléctrica?

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