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1 de Julio de 2014
Paleontología

Buscar fósiles mediante satélites

La suerte ha sido fundamental en muchos de los descubrimientosde los fósiles más importantes. Nuevos modelos de información geográfica guían ahora la localización de yacimientos.

ANDREW GEIGER

En síntesis

Durante más de un siglo, los paleontólogos han utilizado información geológica y topográfica para saber dónde buscar fósiles. Pero el descubrimiento de estos sigue siendo en gran parte fruto de la casualidad.

Nuevos métodos digitales que utilizan patrones ocultos en las imágenes de satélite generan mapas de los lugares que pueden contener fósiles y ayudan a los paleontólogos en su trabajo.

La comprobación directa de estos mapas predictivos en el oeste de Estados Unidos ha demostrado que mejoran las probabilidades de hallar yacimientos fosilíferos. En teoría, este método podría ser empleado en cualquier parte del mundo.

En un caluroso día de julio de 2009, una caravana de todoterrenos atravesaba una pista de tierra en la cuenca de la Gran Divisoria, en el sudoeste de Wyoming. La expedición se dirigía a una zona conocida como Salt Sage Draw en busca de un tesoro enterrado: fósiles de hace entre 55 y 50 millones de años, de inicios del período Eoceno, cuando los antepasados de muchos de los órdenes actuales de mamíferos empezaban a sustituir a otros más arcaicos del período anterior, el Paleoceno. Uno de nosotros (Anemone) dirigía un equipo de antropólogos, paleontólogos y geólogos que trabajaba en la cuenca desde 1994. Salt Draw Sage había demostrado ser una zona muy fructífera en los últimos años donde se habían recuperado fósiles en diferentes localidades. Sin embargo, esta vez nos costaba encontrar el yacimiento. Me di cuenta de que íbamos por un camino diferente del que tomábamos años anteriores. Mi error se convertiría en un golpe de fortuna.

Cuando la pista empezaba a desaparecer entre las artemisas y la hierba alta, hice detener la caravana y caminé un poco para ver si podía localizar el camino más adelante. Al rodear una pequeña colina, observé un extenso depósito de arenisca cerca de allí y también el camino huidizo justo al lado. A menudo, la arenisca de la cuenca de la Gran Divisoria y de otras cuencas sedimentarias en el oeste de Estados Unidos alberga fósiles. Así que decidí inspeccionar estos depósitos antes de reanudar nuestro viaje a Salt Sage Draw. Después de prospectar la roca a gatas durante una hora, Tim Held y Justin Gish, por entonces estudiantes de posgrado, gritaron que habían descubierto un par de mandíbulas de mamífero bien conservadas. Me uní a ellos con entusiasmo. Las mandíbulas fósiles con dientes son muy apreciadas porque contienen suficiente información para identificar la especie a la que pertenecen, aunque falten otras partes del esqueleto, y porque permiten deducir la dieta del animal.

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