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1 de Julio de 2014
Medioambiente

El lado oscuro del grafeno

THOMAS FUCHS

El grafeno, nanomaterial famoso, se encuentra formado por láminas de carbono de un solo átomo de espesor. Además de ser el material más resistente que jamás se haya puesto a prueba, abunda en propiedades electrónicas superlativas. Tras una década de investigaciones, falta poco para que pase del laboratorio a las aplicaciones comerciales, entre las que podría destacar como componente de aviones ultraligeros o en baterías de gran capacidad.

Así pues, tal vez haya llegado el momento oportuno de adelantarse a sus posibles riesgos, antes de que los trabajadores queden expuestos al grafeno o de que este llegue al agua potable, explica Sharon Walker, ingeniera ambiental de la Universidad de California en Riverside. En una investigación publicada hace poco en Environmental Engineering Science, su grupo estudió el comportamiento del óxido de grafeno en el agua.

Los investigadores observaron que, en una solución que imitaba las aguas subterráneas, el material se apelotonaba y se hundía, por lo que no parecía entrañar riesgos. Sin embargo, no ocurría lo mismo en una solución que imitaba el agua superficial, como la de los lagos y los depósitos de agua potable. En tales circunstancias no se depositaba en el fondo, sino que flotaba y se adhería a la materia orgánica generada por la descomposición de plantas y animales. Esa movilidad podría incrementar las posibilidades de que animales y personas ingiriesen óxido de grafeno, cuya toxicidad ha quedado demostrada en estudios anteriores con ratones y células pulmonares humanas.

Si tales materiales fuesen peligrosos para la salud humana, su movilidad en las aguas superficiales supondría un grave problema. Walker espera que estos estudios lleguen a tiempo para ser considerados en el desarrollo industrial del grafeno y sus derivados, así como para su regulación por parte organismos públicos, como la Agencia de Protección Ambiental estadounidense.

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