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1 de Julio de 2014
Astronomía

¿Ha nacido una luna en los anillos de Saturno?

CORTESÍA DE NASA/JPL-Caltech/INSTITUTO DE CIENCIA ESPACIAL

Saturno, tan conocido por sus asombrosos anillos, cuenta también con nada menos que 62 satélites naturales: del gigantesco Titán, mayor que Mercurio, a uno del tamaño del Titanic. Ahora, puede que los astrónomos estén asistiendo a algo que nunca antes habían visto: el nacimiento de una nueva luna en los mismos anillos que hacen de Saturno un espectáculo incomparable.

«Fue un descubrimiento accidental», explica Carl Murray, planetólogo de la Universidad Queen Mary de Londres. En abril de 2013, mientras examinaba nuevas imágenes de las lunas de Saturno tomadas por la sonda Cassini, observó una mancha brillante de más de mil kilómetros de largo en el borde del anillo A, el más externo de los tres principales que posee el planeta.

Según conjeturan Murray y sus colaboradores en el número del 1 de julio de la revista Icarus, esa mancha podría señalar la presencia de una nueva luna que pugna por nacer. El incipiente satélite no mediría ni un kilómetro de ancho: demasiado pequeño para verlo, hasta que el año pasado algo lo golpeó y produjo el destello que llamó la atención de Murray. El anillo A parece propicio para gestar nuevas lunas, ya que la influencia gravitatoria de Jano, un satélite de buen tamaño situado más allá del anillo, hace que las partículas del borde exterior se aglomeren. Si forman un cúmulo lo bastante grande, su propia gravedad atraerá más material y conformará un nuevo satélite. Murray cree que este, en concreto, se habría formado hace poco, si bien desconoce si puede tratarse de pocos años o de millones de ellos.

Jeff Cuzzi, investigador del Centro de Investigación Ames de la NASA que no participó en el descubrimiento, alberga pocas dudas de que Murray haya encontrado una luna naciente. Lo más importante ahora, explica, es el destino del nuevo objeto: ¿logrará escapar de los anillos para ocupar un lugar entre las lunas ya establecidas o acabará desintegrándose? El satélite en ciernes aún habrá de superar dificultades. Cabe presumir que se compone de hielo de agua, como los anillos de Saturno, por lo que los impactos de los meteoroides podrían pulverizarlo en unos millones de años.

Murray espera verlo directamente en 2016, cuando Cassini pase lo bastante cerca del anillo A para fotografiarlo. Los anillos de Saturno son planos y giran alrededor de un objeto de gran masa, por lo que en ese sentido se asemejan al disco protoplanetario de una estrella joven. Por tanto, la gestación de la nueva luna podría ayudar a entender mejor los mecanismos de formación planetaria. El bello planeta nos ofrecería así un microcosmos imitador de sistemas solares recién nacidos.

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