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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2014Nº 454

Oceanografía

Preocupación por el coral

J. E. N. Veron, el descubridor de más del veinte por ciento de las especies de coral del mundo, teme que los problemas de los arrecifes sean mucho más graves de lo que se cree.

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Sir David Attenborough, el famoso naturalista, permanece de pie ante el atril de la Real Sociedad de Londres, el 6 de julio de 2009, a punto de llevar al estrado al conferenciante de aquella tarde. Un murmullo de expectación recorre la audiencia, a la espera de que empiece la ponencia «¿Se halla al borde de la desaparición la Gran Barrera de Coral?» Entonces, Sir David presenta a J. E. N. Veron, de 64 años de edad y por entonces director científico del Instituto Australiano de Ciencias Marinas. «Voy a llamarle Charlie», dice Sir David con una amplia sonrisa, «un apodo derivado de su obsesión, compartida con el Sr. Darwin, por el mundo natural». Sir David nos anuncia así que estamos a punto de escuchar al Charles Darwin de nuestros días.

Muchos de los científicos presentes en la sala ya están al corriente de la pertinencia de la comparación: hay un extraordinario parecido y unos estrechos vínculos intelectuales entre el conferenciante y el más importante de los miembros que la Real Sociedad haya tenido nunca. Todos los amigos de Charlie Veron saben también que se ha ganado una reputación internacional como científico, igual que Darwin, sin perder la independencia, la curiosidad insaciable y el amor apasionado por la naturaleza. Charlie, afirma Sir David, es una de las mayores autoridades científicas sobre corales y arrecifes coralinos. Ha descubierto y descrito más del veinte por ciento de las especies de coral conocidas, esos diminutos invertebrados que, dotados de esqueletos de carbonato cálcico, suelen agregarse para formar comunidades gigantescas. También ha escrito autorizados catálogos de los corales de todo el mundo. Pero hoy —la voz de Sir David adopta un tono sombrío—, Charlie viene con un cometido distinto: demostrarnos que los arrecifes coralinos son la clave para conocer los cambios desconcertantes que hemos desencadenado en el clima. Quizás él pueda responder a la pregunta que nos tortura: ¿Nos revelan los arrecifes un futuro peor del que esperamos?

Al amainar los aplausos, Charlie sube al atril, una figura enjuta y bronceada vestida con una camisa roja y una chaqueta oscura. Con su ronca voz australiana, agradece la presentación de Sir David y empieza a explicar a un auditorio embelesado por qué la Gran Barrera de Coral de la costa australiana, la mayor de todo el mundo, y el resto de los arrecifes coralinos se enfrentan a una extinción masiva que quizá se produzca antes de que mueran los miembros más jóvenes de la audiencia.

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