Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Linus Pauling: compromiso con la ciencia y la paz

Su visión transdisciplinar iluminó la química y la biología molecular con las ideas de la mecánica cuántica.

Linus Carl Pauling (1901-1994). [ARCHIVO DEL INSTITUTO SMITHSONIANO, VIA WIKIMEDIA COMMONS]

En la historia de la química del siglo xx, Linus Carl Pauling (1901-1994) ocupa una posición de privilegio, por sus contribuciones concretas pero también, acaso más, por mostrar la importancia que el nuevo «instrumento» procedente de la física, la mecánica cuántica, tenía para la química y, asimismo, por llevar sus conocimientos e intereses a la biología, que también enriqueció. Por si fuera poco, fue un hombre que se involucró en algunos de los problemas sociopolíticos que afectaban al mundo. De la notoriedad y distinción que alcanzó tanto en la ciencia como en su activismo social da fe el que obtuvo dos premios Nobel: el de química en 1954 por su investigación sobre la naturaleza del enlace químico y su aplicación a dilucidar la estructura de sustancias complejas, y el de la Paz en 1962.

Linus Pauling

Pauling nació en Portland (Oregón) y estudió ingeniería química en el Colegio Universitario de Agronomía del Estado de Oregón. Completados estos estudios, en 1922 se trasladó al Instituto de Tecnología de California (Caltech), en Pasadena, con el propósito de doctorarse. El Caltech era entonces un centro de excelencia en física, astronomía y químico-física. Allí estaba Gilbert NewtonLewis (1875-1946), personaje destacado en la químico-física mundial, que en 1916 había propuesto una teoría de enlace químico (covalente) basada en electrones compartidos por átomos diferentes. En una institución joven como era el Caltech, aún no excesivamente dividida en compartimentos (departamentos) estancos, existía la posibilidad de relacionarse con otros campos, como sería el caso de la biología, que llegó al Caltech en 1928 de la mano del genético Thomas H. Morgan.

El estilo científico de Pauling fue deudor de la educación que recibió y el ambiente en que se movió en Pasadena. Mezcló consideraciones cuánticas sobre el enlace químico con las propias de la cristalografía y difracción de rayos X, sin olvidar algunas más biológicas. Para él, la biología molecular era «una parte de la química estructural, un campo que estaba comenzando a desarrollarse cuando empecé a trabajar en la determinación de estructuras de cristales mediante difracción de rayos X en el Instituto de Tecnología de California en 1922». Francis Crick, el codescubrior de la estructura del ADN en 1953, resumió la importancia de Pauling para la biología molecular cuando escribió que: «Pauling fue en biología molecular una figura más importante de lo que a veces se cree. No solo hizo algunos descubrimientos clave (por ejemplo, que la anemia falciforme era una enfermedad molecular), sino que tenía la aproximación teórica exacta a estos problemas biológicos. Creía que mucho de lo que quedaba por saber podía explicarse utilizando ideas químicas bien fundadas, en especial la química de las macromoléculas, y que nuestros conocimientos sobre los diversos átomos, especialmente el carbono, y sobre los enlaces que mantienen los átomos juntos […] serían suficientes para desvelar los misterios de la vida».

El director de tesis de Pauling, Roscoe Gilkey Dickinson, era un especialista en cristalografía de rayos X. Con él Pauling determinó la estructura de algunos cristales complejos, como la molibdenita (MoS2). Y una vez dominada la técnica, se lanzó en esta dirección: antes de doctorarse en 1925 había publicado, solo o en colaboración, siete artículos sobre estructuras cristalinas.

Química cuántica

En 1926 Pauling obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim que utilizó para ampliar estudios en Europa durante un año. Conocedor de las posibilidades de la nueva física cuántica (en el Caltech pudo escuchar las enseñanzas de los físicos europeos Paul Ehrenfest y Arnold Sommerfeld, que visitaron el centro e impartieron cursos sobre diferentes aspectos de la física cuántica), escogió como destino europeo el Instituto de Física dirigido por Sommerfeld en Múnich, al que llegó en abril. Allí permaneció la mayor parte del tiempo pero, al final, en la primavera de 1927, pasó algunas semanas en el Instituto de Física de Niels Bohr en Copenhague

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.