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Señales de murciélago

Los animales que emiten sonidos de ecolocalización deben comer más en los ambientes ruidosos.

Murciélago enano de bosque (Pipistrellus nathusii). [ALAMY]

Cada noche los murciélagos abandonan sus escondrijos en busca de alimento. Puesto que ello les supone un esfuerzo, los insectos que devoran han de proporcionarles las calorías necesarias para compensar el coste energético de la caza. Como emplean la misma musculatura torácica y abdominal para volar que para emitir los sonidos, numerosos investigadores pensaban que la vocalización en vuelo no entrañaba una inversión de energía mucho mayor que el acto de batir las alas por sí solo. Pero ahora un nuevo estudio pone en duda esa suposición. Los resultados se han publicado en Nature Ecology & Evolution.

«Cuando emiten los sonidos en un entorno tranquilo, esa suposición se sostiene», afirma Shannon Currie, del Instituto Leibniz de Investigaciones Zoológicas y Faunísticas, en Alemania. Pero «emitir sonidos potentes es sumamente costoso». El equipo de Currie midió el metabolismo y la intensidad de los sonidos de ecolocalización de nueve murciélagos enanos de bosque (Pipistrellus nathusii) que capturaron en zonas urbanas de Berlín y que liberaron tras someterlos a pruebas de laboratorio. Cuando se los expuso a sonidos ambientales normales mientras volaban en un túnel de viento, emitieron las señales con una intensidad de 113 decibelios. Pero cuando a estos se añadieron ultrasonidos, «alzaron la voz» hasta los 128 decibelios, lo cual exige casi 30 veces más energía, aclara Currie. Aunque sus vocalizaciones son inaudibles para el oído humano, ese aumento del volumen equivale a la diferencia entre escuchar cerca una motosierra o un motor a reacción, explica Craig Willis, biólogo de la Universidad de Winnipeg y especialista en quirópteros, ajeno al estudio.

Para compensar las calorías adicionales que consumen al elevar tanto el volumen, los murciélagos tendrían que devorar cada noche medio gramo más de insectos (alrededor del 7 por ciento de su peso). «Eso equivaldría a una verdadera comilona para nosotros», apunta Willis.

Obtener suficiente alimento para contrarrestar los ultrasonidos generados por la actividad humana, como los del tráfico rodado o la maquinaria pesada, puede ser difícil en entornos donde los insectos están en declive. «En muchos aspectos, la conservación de los insectos es sinónima de la conservación de los quirópteros, y ahora mismo estamos inmersos en una debacle, pues los insectos están desapareciendo a un ritmo alarmante», explica Willis. Según Currie, eso significa que los murciélagos de muchos lugares tienen más dificultades para buscar y menos que encontrar. Si queman más calorías de las que obtienen de sus presas, eso traerá problemas para estos mamíferos voladores. El ruido antrópico supone otro obstáculo más para su supervivencia.

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