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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1995Nº 228

Biología marina

La luz de los fondos marinos

Bajo la superficie de los mares la luz solar se extingue poco a poco. En la oscuridad resultante vive una multitud de animales bioluminiscentes.

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El hábitat animal más extenso de la Tierra se encuentra entre la superficie del mar y el fondo de las cuencas oceánicas profundas. En este enorme volumen de agua viven las mayores y quizá las más notables comunidades biológicas de todo el planeta. Esta región es tan ajena a la experiencia normal del hombre que todavía conocemos poquísimo sobre su fauna, si bien las investigaciones sobre la naturaleza y el comportamiento de organismos tan inusuales progresan continuamente. Durante los últimos años he podido explorar, junto con mis colegas del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey, el océano que se extiende por debajo de las soleadas aguas superficiales y examinar la ecología local, gracias a la nueva perspectiva que las modernas técnicas oceanográficas hacen posible. Y, como suele suceder cuando se consigue ver algo desde una posición ventajosa completamente nueva, este mundo submarino resulta ser muy distinto de lo que habíamos imaginado.

Mis estudios de la biología de las aguas intermedias del océano (una zona que se extiende desde aproximadamente los 100 metros hasta unos cuantos kilómetros bajo la superficie) se han limitado a la zona menos profunda, o mesopelágica, y son el resultado de incontables horas pasadas a bordo del Deep Rover, un submarino de investigación de un solo tripulante. De manera menos arriesgada, pero igualmente eficaz, me ha servido de mucho un vehículo operado a distancia llamado Ventana, una plataforma maniobrable y computerizada del tamaño de un automóvil pequeño, que está equipada con un arsenal de cámaras, instrumentos, sensores y muestreadores.

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