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1 de Septiembre de 1995
Arqueología

Las cuevas paleolíticas de Francia

La cueva de Chauvet, recién descubierta, es un yacimiento clave del arte paleolítico. Durante 25.000 años los habitantes de Europa expresaron su cultura pintando y grabando en las paredes de las cuevas.

El 24 de diciembre de 1994, tres espeleólogos volvieron a una cueva próxima a Vallon-Pont D'Arc, en la región francesa del Ardeche, donde algunos días antes habían encontrado un estrecho pasadizo al fondo de una pequeña galería. Descendieron y fueron a dar a una red de pasadizos subterráneos de varios centenares de metros. A la luz de sus lámparas descubrieron paredes cubiertas de pinturas y de grabados de animales: caballos, rinocerontes, leones, bisontes, uros, osos, mamuts, cabras; incluso llegaron a distinguir una pantera y, tal vez, una hiena. Este arca de Noé está repleta de signos simbólicos, de paneles con puntuaciones y con manos en positivo o en negativo. La cueva de Chauvet, que lleva el nombre de uno de sus descubridores, es el equivalente artístico de las cuevas de Lascaux, en la Dordoña, y de Altamira en España. La comarca francesa del Ardeche se convierte así en un emplazamiento clave del arte prehistórico.

En los últimos diez años se han descubierto en Francia veintidós nuevas cuevas con arte parietal paleolítico; en total pueden contarse hasta ciento cincuenta cuevas decoradas en este país. El último descubrimiento importante, el de la cueva de Cosquer, se hizo en julio de 1991. Está situada al pie de un acantilado, a 37 metros bajo el nivel del mar, a pocos kilómetros de Marsella. Los grabados y las pinturas que contiene se conservaron porque la galería de acceso formaba una rampa ascendente, protegiéndolas, aunque la mitad de la sala principal está bajo el nivel del mar. Hace 20.000 años, en el momento del máximo glacial, el nivel del mar estaba entre ciento diez y ciento veinte metros más bajo que en la actualidad y la orilla se encontraba a varios kilómetros de donde está hoy.

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