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1 de Noviembre de 2005
Política económica

La economía en un mundo repleto

La economía global es tan vasta que ya no puede pretenderse que opere dentro de un ecosistema ilimitado. Para el desarrollo de una economía sostenible dentro de las posibilidades de la biosfera hace falta otro modo de pensar.

Suele creerse que el crecimiento es la panacea que remedia los males económicos. ¿Que hay pobreza? Basta con que crezca la economía (es decir, con que se incremente la producción de bienes y servicios y se incite el consumo) para que afluya la riqueza. No se intente redistribuir los bienes de ricos a pobres: retardará el crecimiento. ¿Que existe paro laboral? Foméntese la demanda mediante la rebaja de los tipos de interés sobre los préstamos y estimúlese la inversión, porque así se crearán puestos de trabajo y se impulsará el crecimiento. ¿Que hay superpoblación? Confíese en la transición demográfica que resulta del crecimiento económico: el índice de natalidad se reducirá como ocurrió en los países industrializados durante el siglo XX. ¿Que se degrada la naturaleza? Déjese en manos de la curva de Kuznets en su versión ambiental, una supuesta relación empírica según la cual, con el crecimiento continuo del producto interior bruto (PIB), la contaminación aumenta en un principio hasta llegar a un máximo y empezar a descender.

Descansar así en el crecimiento vendría a cuento si la economía mundial operase en el vacío, cosa absolutamente irreal. La economía es más bien un subsistema de esa biosfera finita de la que depende su existencia. Cuando la expansión económica presione demasiado sobre el ecosistema, empezaremos a sacrificar el capital natural (pesca, minerales y combustibles fósiles), más valioso que el capital de origen humano añadido por el crecimiento (carreteras, fábricas o aparatos). Llegaremos entonces a un "crecimiento antieconómico", en el que se producirán más "males" que bienes y seremos más pobres, no más ricos. Una vez sobrepasada la dimensión óptima, el crecimiento a corto plazo carecerá de objeto; a largo plazo, resultará imposible de mantener. Hay indicios de que Estados Unidos ha entrado ya en la fase antieconómica.

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