Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 1990Nº 167

Astronomía

Plutón

El noveno planeta tiene una enorme luna, una superficie cubierta de metano congelado y una tenue atmósfera que puede caer periódicamente en forma de nieve. ¿Nos hallamos ante una reliquia de la formación del sistema solar?

Menear

El noveno planeta del sistema solar ha sabido guardar celosamente sus secretos. Mundo frígido, pequeño y distante, semeja una mancha uniforme, incluso visto a través de los mayores telescopios terrestres. Es también el único planeta que no ha recibido la visita de los vehículos espaciales.

Pese a todas esas dificultades, comienza a dibujarse una nueva imagen de Plutón. Una tenaz observación que maneja una rica batería de modernos instrumentos, así como la fortuna de algunos alineamientos ce­lestes fortuitos, han proporcionado bastantes sorpresas. Plutón tiene un satélite, Caronte, cuyo enorme ta­ma­ño permite considerarlos a ambos como si de un planeta doble se tratara. El planeta presenta brillantes casquetes polares y una región ecuatorial más oscura y moteada. Una capa de hielo de metano cubre la mayor parte de su superficie. Tiene incluso una delgada atmósfera; cuando el planeta se encuentra más alejado del Sol, toda la atmósfera o parte de ella puede congelarse, precipitando en forma de nieve sobre la superficie. Muy diferente de la de Plutón, así parece, la superficie de Caronte pudiera ser una gran extensión de hielo de agua.

Puede conseguir el artículo en: