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Tendencias en inteligencia artificial

El proyecto Maia

La inteligencia entendida como sistema integrado de comportamientos, sentido común y capacidad de aprender directamente de la experiencia: el "Modelo avanzado de inteligencia artificial" del IRST de Trento.

Por no ser ni sustancia ni accidente, la peste no podía existir. Sin embargo, don Hernando murió de peste. También hubo quien concibió y realizó con éxito preciosas máquinas de calor cuando ni siquiera se había inventado la teoría termodinámica. La inteligencia artificial (lA) no es, que se sepa, la peste, aunque algunas de sus características parezcan apestadas. Tampoco se apoya en una sobria teoría unitaria convincente, en el caso de que exista alguna y su búsqueda no sea, como dice Douglas B. Lenat, mero alarde ante la física. No lleva, quizá, la semilla del contagio como la peste, y algunos le han colgado ya el sambenito de los infectados, antes incluso de salir a la luz (lo que no sucedió con la muerte negra). No ha madurado todavía y se ha formado ya un enjambre de "pensadores" presto a garantizar qué metas no alcanzará jamás. Alguno ha definido la "inteligencia" precisamente como aquello que las máquinas no podrán realizar nunca ("teorema de Tesler"). Y ni siquiera han faltado, en su propia comunidad de adeptos, las peleas furibundas y pestíferas. Recuérdese el artículo de Paul Wallich ("Bebés de silicio", aparecido en Investigación y Ciencia, febrero de 1992.) para convencerse más allá de cualquier duda razonable.

Pero el que la inteligencia artificial sea una disciplina manoseada y cuestionada no nos debiera sorprender tanto: la natural no lo es menos. La definición de esta última fue siempre una auténtica manzana de la discordia. El propio hombre de la calle, lejos de plantearse el problema de la definición, reconoce, empero, si la hay. (Cuéntese el número de veces en que llama cretino a su vecino y compárese esa cifra con el número de veces en que lo supone inteligente.) Me inclino por los que construyeron las máquinas de calor; obviamente, si tuviera también la teoría termodinámica, miel sobre hojuelas. Aun sin teoría, me parece siempre mejor trastear con alguna "máquina útil". ¿Qué decir de la definición de inteligencia artificial? En última instancia podría recurrir a un seco "dígame usted qué es la inteligencia porque, para explicar el calificativo artificial, ya me valgo yo". Si por inteligencia designamos, y me abono a esa noción, un conjunto de comportamientos, la artificial será la disciplina que se ocupa del desarrollo de máquinas capaces de mostrar ese conjunto de comportamientos, o una parte notable de ellos por lo menos.

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