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1 de Julio de 2000
Ingeniería electrónica

La crisis de las memorias masivas

La técnica de discos magnéticos se acerca veloz a una barrera física: el efecto superparamagnético. Serán necesarias sagaces innovaciones para poder superarla

Muchas empresas y entidades comprueban que el volumen de datos generados por sus ordenadores se duplica cada año. Las bases de datos colosales, de más de un teraocteto (es decir, 1012 octetos), se están convirtiendo de excepción en norma, por la tendencia de las compañías y organismos a mantener en línea una parte creciente de sus registros, que almacenan en discos magnéticos rígidos para una fácil consulta de la información. Los beneficios de tal proceder no son menguados. Las empresas, provistas de la programación idónea para la recuperación y el análisis de datos, pueden identificar rápidamente tendencias del mercado, suministrar mejor servicio a sus clientes, afinar los procesos de manufactura, y así por menudo. Desde la otra orilla, los consumidores están sirviéndose de ordenadores personales de precio modesto para manejar una plétora de datos propios y guardar un sinfín de mensajes electrónicos, hojas de cálculo de la contabilidad doméstica, fotografías digitalizadas y toda clase de juegos de ordenador.

Todo ha sido posible merced a unidades de memoria masiva, a discos magnéticos rígidos de alta capacidad y bajo costo. El perfeccionamiento de esta técnica ha sido legendario: la capacidad de los discos rígidos mantuvo un crecimiento de un 25 a un 30 por ciento anual entre 1980 y 1990, y aceleró hasta un promedio del 60 por ciento anual en el último decenio. A finales de 1999, el incremento anual había alcanzado el 130 por ciento. Hoy, la capacidad de los discos se está duplicando cada 9 meses, con gran ventaja sobre los avances en microcircuitos, que obedecen a la ley de Moore (duplicación cada 18 meses.)

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