Chupar rueda en el pelotón

Los ciclistas que avanzan en grupo o en fila india se cansan mucho menos que quienes corren solos. La razón se debe a la menor resistencia que opone el aire.

UNA FUERZA NO TAN SUTIL: Para un ciclista, ir en medio del pelotón exige mucho menos esfuerzo que ir solo a la misma velocidad. [BRUNO VACARO]

Cuando un ciclista se escapa del pelotón y corre en solitario la mayor parte de la etapa, lo normal es que acabe agónico y siendo alcanzado por sus compañeros. Una excepción histórica fue el caso de Albert Bourlon, quien desde 1947 ostenta el récord de la escapada victoriosa más larga del Tour de Francia tras recorrer en solitario nada menos que 253 kilómetros. ¿Acaso rinden menos los ciclistas de hoy?

La física, las simulaciones numéricas y los experimentos con túneles de viento fomentarán nuestra indulgencia. Como veremos a continuación, ir en medio del pelotón o en fila india requiere considerablemente menos esfuerzo que correr en solitario. La causa radica en que, en tales casos, la resistencia aerodinámica que experimentan los corredores es mucho menor.

Todo ciclista aficionado sabe que, incluso en un terreno llano y sin viento, avanzar con rapidez requiere un gran esfuerzo. Más aún si rodamos a una velocidad de 15 metros por segundo, o 54 kilómetros por hora, común en las competiciones de ciclismo profesional. ¿Qué fuerzas se oponen a nuestro movimiento y hacen que este resulte tan difícil?

El enemigo del ciclista solitario

Pasemos por alto el rozamiento de la cadena, los piñones, las bielas y los bujes, así como el que tiene lugar entre las ruedas y el suelo. Todas estas fuerzas suelen ser inferiores a los 2 newtons. Cuando vamos en bicicleta, la resistencia al avance se debe principalmente al arrastre aerodinámico. A 15 metros por segundo, e incluso estando recostados sobre el manillar, dicha fuerza asciende a unos 40 newtons, el equivalente al peso de un objeto de unos 4 kilos.

Sin embargo, esa fuerza sigue siendo relativamente modesta. Entonces ¿por qué cuesta tanto superarla? La razón se debe a lo que podemos denominar un «efecto de palanca inverso». A una velocidad como la considerada, cada vuelta de pedal nos hace avanzar más de 10 metros, lo que supone unas 10 veces la longitud circular que recorre el pie durante un pedaleo (para los entendidos, hemos considerado un desarrollo de 52 x 11, neumáticos de 700 milímetros y un brazo de palanca de pedal de 170 milímetros).

Esto es sin duda positivo, pero tiene un coste: la fuerza ejercida sobre el pedal tendrá que ser unas 10 veces mayor que la resistencia aerodinámica; es decir, de unos 400 newtons de media, o el equivalente al peso de 40 kilos. Se trata de una fuerza enorme, sobre todo teniendo en cuenta que, a la velocidad en cuestión, el ciclista pedalea a un ritmo de 81 revoluciones por minuto. Eso implica que ha de ejercer una potencia de 600 vatios de forma continua: algo casi sobrehumano.

¿De dónde procede la resistencia aerodinámica? Su expresión cuantitativa nos da una idea: resulta proporcional al producto de la densidad del aire por el cuadrado de la velocidad del ciclista y por la superficie frontal (incluida la de la bicicleta) que se opone al flujo de aire. Es como si el ciclista tuviera que empujar y poner en movimiento todo el volumen de aire que atraviesa.

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