Diversidad de ojos

La fotografía científica revela la enorme variedad de formas de este órgano en el reino animal.

Pulpo gigante del Pacífico: Este cefalópodo depende de la vista para cazar de noche, a pesar de ser daltónico y de perseguir a su presa con un solo ojo. Otra especie, el pulpo blanco, suele inyectar toxinas en el ojo de su víctima cuando caza. [JEFF ROTMAN, ALAMY]

Los primeros ojos surgieron hace más de 500 millones de años, justo antes del episodio de diversificación biológica conocido como la explosión del Cámbrico. Entre las primeras versiones debieron figurar el ocelo, una rudimentaria mancha de tejido fotodetector, y el ojo en copa, una simple invaginación tapizada de fotorreceptores. Con el tiempo aparecerían el cristalino y la córnea, que refractan y concentran los rayos de luz. Esto supuso un gran avance para los animales que colonizaron la tierra firme, pues transformó una cubierta protectora en un elemento óptico en sí mismo.

Algunos seres vivos no evolucionaron más y conservan esos órganos rudimentarios; los platelmintos y los moluscos actuales, por ejemplo, todavía poseen sencillos ojos en copa. En cambio, otros han desarrollado componentes especulares, una dinámica pupilar elaborada y hasta configuraciones que permiten ver al mismo tiempo por encima y por debajo del agua. Incluso algunos animales que no dependen de la vista como sentido principal conservan atributos increíbles.

Chris Mattison, Alamy

Geco musgoso de Nueva Caledonia (Mniarogekko chahoua): con hasta 35 centímetros de largo, es la mayor especie de geco conocida. Como algunos de sus parientes nocturnos, se lame con frecuencia los ojos para mantenerlos limpios.

Andrey Nekrasov, Alamy

El brillo plateado que rodea el ojo de este calamar de arrecife (Sepioteuthis lessoniana) procede probablemente de dos estructuras: unas células llenas de pequeñas placas que reflejan la luz y un sinfín de diminutos órganos pigmentados que los cefalópodos contraen o distienden a voluntad.

WaterFrame, Alamy

Tiburón nodriza del Atlántico: Este escualo cierra los ojos durante el día y se queda quieto mientras dormita, por lo que es la única especie de tiburón que muestra múltiples atributos de lo que en el resto del reino animal se conoce como «sueño».

David Fleetham, Alamy

Venera Pedum spondyloideum: a diferencia de la mayoría de los animales, los ojos de este molusco (en la imagen se aprecian 11) carecen de cristalino para enfocar la luz. En su lugar, recurren a cristales reflectores (también presentes en las escamas de la carpa o en la piel del camaleón) para concentrar y canalizar los rayos.

Christopher Swann, Science Source

Ballena gris: Puesto que la mayoría de los cetáceos se enfrentan a cambios en la intensidad de la luz cuando regresan a la superficie después de una inmersión, sus pupilas se contraen y pasan de una forma circular a una media luna en forma de frijol en la parte inferior del ojo y luego a una media luna tenue que conecta dos pequeños agujeros.

Anna Om, Getty Images

Loro: Aunque la luz en el intervalo ultravioleta no es detectada por la visión humana, las aves pueden ver estas longitudes de onda, que influyen en sus hábitos de apareamiento y búsqueda de comida.

Paulo Oliveira, Alamy

Pez de cuatro ojos (Anableps): este pez posee ojos bilobulados. Cuando nada a flor de agua, un lóbulo permanece sumergido y el otro sobresale por encima, atento a los bocados que se hallan a flote.

Mihai Andritoiu, Alamy

La araña Dysdera crocata es una especie que pertenece a un número bastante pequeño de arácnidos que poseen seis ojos en lugar de ocho. Carecen de los «ojos principales», responsables de la visión de los colores y que, en la mayoría de las especies, ofrecen una mayor agudeza espacial.

Steve Bloom Images, Alamy

Elefante indio: las disecciones de los globos oculares de elefantes africanos y asiáticos revelan que estos colosos probablemente sufren daltonismo, igual que algunas personas. Eso significa que no diferencian bien el rojo y el verde a la luz del día.

mikroman6, Getty Images

Tábano: Estos insectos se sienten atraídos por la luz polarizada, es decir, por los rayos de luz cuyas ondas oscilan en la misma dirección. Las hembras encuentran a sus presas fijándose en los rayos polarizados que salen de su pelo.

 

Sebastian Janicki, Alamy

Geco tokay: Cuando su hendidura pupilar se contrae, los bordes festoneados se fusionan y aparecen cuatro agujeros en forma de diamante, y dentro de la retina se componen cuatro imágenes de un mismo objeto. El hecho de que las imágenes converjan en una sola depende de la distancia a la que se halle el objeto, lo que probablemente ayude al reptil a calibrar cuán lejos se halla este.

Bruce Shafer, Science Source

Pez cocodrilo: Cuando esta especie merodea por los fondos arenosos de los océanos, la cubierta del iris, una suerte de tela de encaje que cae sobre su ojo, oscurece la pupila y mejora el camuflaje general del pez.

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