¿Infección vírica o bacteriana?

Un nuevo análisis de sangre brinda respuestas a una duda recurrente de los médicos.

THOMAS FUCHS

Mucosidad, tos y fiebre son los síntomas clásicos que presentan los pacientes con infección respiratoria que acuden cada día a las consultas. ¿Pero el culpable es una bacteria, vulnerable a los antibióticos, o un virus, más difícil de tratar con medicación? A menudo el médico no está seguro. Un grupo de investigadores asegura que está cerca de lograr una prueba fiable y rápida, que resolvería la duda en la misma consulta.

Ante una infección desconocida, los médicos a veces ordenan pruebas de laboratorio específicas para las bacterias más comunes, como Streptococcus, o bien prueban de inmediato con antibióticos, una decisión que basan simplemente en la intensidad de los síntomas —aunque su uso excesivo provoca la aparición de peligrosas cepas bacterianas que son resistentes a ellos—. «Si pudiésemos saberlo con rapidez, se pondría fin a la prescripción incorrecta de antibióticos», afirma Ephraim Tsalik, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Duke. En 2016, él y sus colaboradores crearon una prueba de laboratorio que relaciona los síntomas respiratorios más frecuentes con la etiología vírica, bacteriana o no infecciosa. Cada microbio patógeno activa un conjunto distinto de genes que dan lugar a la producción de ARN o proteínas, y la prueba detecta esas reveladoras firmas de «expresión génica» en una pequeña muestra de sangre.

El equipo ha emprendido recientemente una colaboración con la empresa BioFire para abreviar la duración de la prueba, de modo que el resultado esté listo en menos de una hora. El nuevo proceso, sometido a ensayo en más de 600 pacientes atendidos en urgencias en el marco de un estudio publicado en Critical Care Medicine, detectó las infecciones bacterianas con una precisión del 80 por ciento, y las víricas, con valores cercanos al 87 por ciento. Otra prueba habitual evaluada por Tsalik mostró una precisión cercana al 69 por ciento. Y aún otras exigen un largo cultivo o solo permiten confirmar patógenos que el médico ha elegido de antemano, guiado por su experiencia o intuición.

La tecnología que examina la respuesta de los genes frente a los patógenos de un modo rápido e integral está en pañales, afirma Purvesh Khatri, inmunólogo computacional de la Universidad Stanford que no ha participado en el estudio. La amplificación del ARN con métodos de PCR, un paso clave del análisis, es ahora solo cuestión de 15 o 20 minutos. Khatri es socio fundador de Inflammatix, empresa que prevé lanzar pronto una prueba rápida «que indicará si se trata de una infección y qué patógeno es el responsable probable, amén de información sobre la gravedad.»

Cualquier herramienta que contribuya a moderar el uso de los antibióticos en las infecciones respiratorias «puede tener una gran repercusión en la contención de la resistencia microbiana», afirma Gregory Storch, infectólogo pediátrico de la Universidad Washington en San Luis, ajeno al estudio. Y si bien las personas de distinta procedencia y con ciertas enfermedades previas pueden mostrar patrones variados de expresión génica, Storch espera que en el futuro esas diferencias se tengan en cuenta para garantizar resultados fiables para todos.

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