Cortesía de Paula Töpel/Qihua Ling y R. Paul Jarvis, Universidad de Leicester

Un grupo de investigadores de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, ha descubierto una nueva forma de regular el desarrollo de las plantas. R. Paul Jarvis y su equipo sometieron plantas de Arabidopsis thaliana, un organismo modelo de la familia de la mostaza, a un cribado génico para descubrir los genes que afectaban a los cloroplastos, las estructuras donde se produce la fotosíntesis en las células vegetales.

Un cloroplasto saludable (centro) está formado por miles de proteínas. Una de ellas ordena a las demás; cuando los cloroplastos carecen de esta guía se atrofian, su desarrollo no es bueno (derecha). En el número del 2 de noviembre de 2012 de la revista Science, sin embargo, el grupo de Leicester identifica un gen, denominado SP1, que tras sufrir una mutación puede contrarrestar la falta del factor de ordenación (izquierda). Jarvis afirma que ese gen es importante en el control del desarrollo de las plantas, en particular cuando los cloroplastos «sufren grandes cambios, como durante la maduración de la fruta». Está comprobándolo en los tomates con su grupo de investigación; si tienen éxito, empezarán a explorar cómo se podría aprovechar el hallazgo para beneficiar a agricultores y consumidores.

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