Cortesía de Planning Office of the Central Research Laboratory, Hitachi, Ltd.

La mayor parte de las instituciones culturales y laboratorios de investigación siguen utilizando cintas magnéticas para archivar sus colecciones. Hitachi ha anunciado recientemente un dispositivo que no solo es más duradero que ese formato a la antigua usanza, sino también que los CD, DVD, discos duros y MP3.

La gran compañía electrónica colaboró con Kiyotaka Miura, de la Universidad de Kyoto, para desarrollar unas finas láminas de vidrio de cuarzo «casi eternas» que, según Hitachi, conservan información durante cientos de millones de años sin que apenas se degrade.

El prototipo está formado por un cuadrado de cuarzo de dos centímetros de ancho y dos milímetros de espesor. Alberga cuatro capas de puntos inscritos por un láser que genera pulsos de luz brevísimos, de solo unos femtosegundos de duración. Los puntos representan información en lenguaje binario, un formato que debería ser comprensible incluso en el futuro lejano y que puede leerse con un microscopio óptico básico. Como las capas están integradas en el interior del material, la erosión superficial no las afecta.

El medio tiene una densidad de almacenaje un poco superior a la de un CD. Sería posible añadir capas adicionales, para aumentar la densidad. En cualquier caso, lo más notable de una memoria de este tipo es su durabilidad. Es resistente al agua, a los productos químicos y a la intemperie, y no sufrió daños al ser expuesta en una prueba a una temperatura de mil grados durante dos horas. Los resultados del experimento han llevado a Hitachi a concluir que los datos guardados en el cuarzo podrían durar cientos de millones de años.

«Si fuese posible fabricar tanto los lectores como los dispositivos de grabación con un coste razonable, los sistemas de memoria y archivos podrían cambiar mucho», afirma Ethan Miller, director del Centro de Investigación sobre el Almacenamiento Inteligente de Datos, de la Universidad de California, Santa Cruz. Este nuevo medio de almacenamiento de datos sería ideal para salvaguardar la información más importante de una civilización, el patrimonio de los museos o los textos sagrados. La cuestión es si el mundo tal como lo conocemos durará tanto. «Pangea se dividió hace menos de unos cientos de millones de años», añade Miller. «Muchas rocas con base de cuarzo de aquella época son ahora arena en nuestras playas. ¿Tendrían estas memorias de cuarzo un destino diferente?»

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