NASA/JPL/Caltech/R. Hurt (SSC)

El estudio de los exoplanetas, los mundos que orbitan en torno a estrellas lejanas, todavía está en sus comienzos. Aun así, ya se han encontrado cientos que no se parecen a los que tenemos cerca: gigantes que dejan pequeño a Júpiter, diminutos guijarros abrasados por hornos estelares o hinchadas rarezas no más densas que la turba. Otros resultan familiares a grandes rasgos, pero en un análisis más preciso se revelan como mundos al revés, donde las sustancias que aquí escasean son las que abundan, y viceversa.

El carbono sirve de ejemplo. Es el componente clave de la materia orgánica y forma parte de algunos de los materiales más valiosos para la humanidad, como los diamantes o el petróleo. A pesar de esta importancia, no es un material muy común: comprende menos del 0,1 por ciento de nuestro planeta.

En otros, en cambio, puede ser tan vulgar como la tierra, hasta el punto de que carbono y tierra sean lo mismo. No hace mucho, se ha descubierto a cuarenta años luz de distancia un exoplaneta así: el carbono es allí el elemento más frecuente y las presiones del interior lo convierten, masivamente, en diamante.

El planeta 55 Cancri e podría tener una corteza de grafito de varios cientos de kilómetros de espesor. Según Nikku Madhusudhan, astrofísico e investigador posdoctoral de la Universidad de Yale, debajo de ella hay una gruesa capa de diamante. Los cristales de diamante quizás abarquen un tercio del espesor del planeta.

La singular composición de los planetas de carbono derivaría de las circunstancias en que se formaron, distintas a las de la Tierra. Habida cuenta de la composición del Sol, la nube de polvo y gas donde se crearon los planetas de nuestro sistema solar debía de contener el doble de oxígeno que de carbono. Las rocas terrestres están compuestas fundamentalmente por unos minerales ricos en oxígeno, los silicatos. En cambio, la estrella de 55 Cancrie contiene un poco más de carbono que de oxígeno; podría indicar que el planeta se formó en un entorno muy diferente al de la Tierra naciente. Madhusudhan y sus colaboradores calcularon que las propiedades generales de 55 Cancri e (más denso que un mundo acuático, pero menos que uno compuesto de minerales como los de la Tierra) se ajustan a las de un planeta de carbono. Los investigadores publicaron sus resultados el 10 de noviembre de 2012 en Astrophysical Journal Letters.

Las formas de vida de un planeta de carbono, en caso de que existan, serían muy diferentes de los organismos terrestres, que dependen del oxígeno. El preciado oxígeno sería allí valioso como combustible, de la misma forma que los seres humanos codician los hidrocarburos de la Tierra, afirma Marc Kuchner, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. Hasta el cortejo sería muy diferente. «Un anillo de diamantes no resultaría impresionante en absoluto», dice Kuchner. «En cambio, que el pretendiente se presentase con un vaso de agua, eso sí que emocionaría».

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