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1 de Noviembre de 2018
Metrología

El futuro del kilogramo

Este mes se vota en Versalles un proyecto para rediseñar el Sistema Internacional de Unidades.

El kilogramo n.o 20, en EE.UU., es uno de los prototipos nacionales del patrón original. [SCIENCE SOURCE]

El kilogramo está perdiendo peso. El objeto que define de manera oficial la unidad de masa es un pequeño cilindro de platino e iridio de 139 años de antigüedad y que se encuentra encerrado bajo tres llaves en una cámara subterránea cerca de París. Dada su importancia, los científicos casi nunca lo sacan. Sin embargo, la última vez que lo hicieron para compararlo con algunas de sus copias oficiales, comprobaron que era unas cinco partes por cien millones más ligero que ellas. Esta es una de las razones por las que, dentro de poco, el kilogramo podría dejar de estar definido por un objeto físico y pasar a depender de las constantes fundamentales de la naturaleza [véase «El nuevo kilogramo», por Tim Folger; Investigación y Ciencia, abril de 2017].

​«Esto [la pérdida de masa] es el tipo de cosas que suceden cuando tu patrón se basa en un objeto que necesita ser conservado», indica Peter Mohr, físico del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE.UU. y miembro del comité que supervisa el Sistema Internacional de Unidades (SI). «Las constantes fundamentales, por el contrario, no van a cambiar con el tiempo.»

La redefinición del kilogramo formará parte de una revisión más general concebida para que las unidades del SI dependan exclusivamente de las constantes de la naturaleza. Los representantes de 57 países votarán sobre el cambio propuesto en una conferencia que se celebrará este mes en Versalles, donde se espera que se aprueben las nuevas reglas. Además del kilogramo, el amperio (la unidad de corriente eléctrica), el kelvin (temperatura) y el mol (cantidad de sustancia) estrenarán definiciones basadas respectivamente en la constante de Planck, la carga eléctrica elemental, la constante de Boltzmann y el número de Avogadro. En la actualidad, estas constantes se determinan mediante mediciones de laboratorio, por lo que presentan incertidumbres. Pero, si la votación tiene éxito, los países que utilizan el SI acordarán un valor fijo para cada constante a partir de los mejores datos disponibles y usarán dichos valores para derivar las unidades.

¿Qué pasará con el viejo patrón del kilogramo y sus copias? En lugar de enviarlos a los museos, los científicos planean seguir estudiando cómo les afecta el paso del tiempo. «Encierran tanta historia de las mediciones que sería irresponsable no seguir midiéndolos», concluye Stephan Schlamminger, del NIST.

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