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  • Noviembre 2018Nº 506
Apuntes

Psicología social

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Liderazgo femenino

La brecha de género en la percepción del liderazgo se reduce cuando las personas pasan más tiempo juntas.

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En EE.UU., solo el 28 por ciento de los directivos son mujeres. Para descubrir por qué, un estudio presentado en agosto en Personnel Psychology analizó más de cien artículos sobre liderazgo publicados entre 1957 y 2017. En esos estudios se pedía a grupos de estudiantes o de compañeros de trabajo que escogieran líderes o que se calificaran unos a otros para evaluar hasta qué punto actuaban como tales. Algunos artículos también midieron la participación en el grupo y rasgos de personalidad, como la seguridad en uno mismo. Como se esperaba, los hombres fueron percibidos como líderes con más frecuencia que las mujeres. Sin embargo, esa brecha variaba en función de la duración de la interacción y otros factores.

En general, los hombres eran más propensos a ser elegidos o calificados como líderes porque, en parte, mostraban mayor seguridad en sí mismos, por lo que acababan opinando más a menudo. Sin embargo, hombres y mujeres tenían la misma probabilidad de ser percibidos como líderes cuando los grupos interactuaban durante más de 20 minutos. Eso, escriben los investigadores, posiblemente se debiese a que, a medida que los miembros de un grupo se iban conociendo mejor, iban dejando de lado los estereotipos de género.

Otras investigaciones han señalado que hombres y mujeres tienen un desempeño igualmente bueno cuando ejercen como líderes. A la vista de la brecha de género existente en la parte alta de los organigramas, «hay un montón de capital humano que las organizaciones están desaprovechando», asegura Katie Badura, experta en gestión de las universidades de Búfalo y de Nueva York y autora principal del nuevo estudio. Badura sostiene que la forma de abordar esta situación no es pedir a las mujeres que modifiquen su comportamiento; antes bien, las organizaciones deberían formar a sus empleados para cambiar sus puntos de vista.

Alice Eagly, psicóloga que actualmente trabaja en la Universidad del Noroeste y que hace 27 años llevó a cabo un análisis similar, elogió la gran escala del proyecto. Eagly aboga por el empoderamiento de las mujeres, pero tiene también un consejo para los hombres: «No seáis tan dominantes; dejad a otros la oportunidad de hablar».

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Las personas tienden a asignar una menor capacidad de liderazgo a las mujeres que a los hombres. Ahora, un estudio ha hallado que esa brecha se reduce cuando un grupo interactúa durante largos períodos de tiempo. Los investigadores también analizaron otras variables, como el lugar en el que se efectuó el estudio o la complejidad social de las tareas. Aunque en un principio la brecha de género resultó ser mayor en los estudios de laboratorio que en aquellos realizados en entornos de trabajo reales, esa situación se invirtió al considerar el tiempo que los participantes interactuaban entre sí. Ello indicaría que, aunque el tiempo de interacción sea importante, los entornos empresariales podrían presentar factores adicionales que perpetúan la brecha. Los grupos dedicados a actividades complejas, como la resolución innovadora de problemas, mostraron una brecha de género relativamente pequeña, si bien ese efecto desapareció al tener en cuenta otros factores.

 

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