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Alerta anticipada del alzhéimer

PETER A. KEMMER, GETTY IMAGES

Uno de cada nueve estadounidenses mayores de 65 años sufre la enfermedad de Alzheimer, un trastorno neurodegenerativo sin cura ni tratamiento eficaz. Este podría llegar en forma de nuevos medicamentos, pero algunos expertos sospechan que los ensayos farmacológicos han fracasado hasta ahora porque los compuestos se ensayan en fases demasiado avanzadas de la enfermedad. Para cuando el enfermo muestra los primeros signos de demencia, el cerebro ya ha perdido neuronas. Ningún tratamiento puede revivir las células muertas y poco se puede hacer por crear nuevas.

Así que cuando diseñan un ensayo, los investigadores buscan participantes que todavía presenten un estado cognitivo normal pero se hallen al borde de la enfermedad. Estos pacientes «preclínicos» de alzhéimer podrían tener la oportunidad de recibir una intervención terapéutica. Pero el quid de la cuestión radica en identificar a estos individuos antes de la aparición de los síntomas.

Hoy, la mayoría de los afectados son diagnosticados después de una evaluación minuciosa y pruebas exhaustivas para estimar la función mental. Otras pruebas, como el análisis del líquido cefalorraquídeo y la tomografía por emisión de positrones (TEP), detectan signos de la enfermedad incipiente y ayudan a determinar el estado preclínico, pero son incómodas o caras. «No disponemos de un método asequible, incruento y rápido que permita identificar a las personas con riesgo de sufrir alzhéimer», explica Brad Dolin, director técnico de Neurotrack en Palo Alto, California, una empresa que está desarrollando una prueba de detección ocular informatizada para el alzhéimer.

A diferencia de otras pruebas cognitivas, la de Neurotrack no recurre al lenguaje ni a las habilidades motoras. Los participantes miran imágenes en un monitor mientras una cámara sigue el movimiento de sus ojos. La valoración se basa en la investigación del cofundador Stuart Zola, de la Universidad Emory, que estudia el aprendizaje y la memoria en los primates. Cuando se les presenta dos imágenes, una nueva y otra conocida, los monos fijan más tiempo la mirada en la primera. Pero si el hipocampo está dañado, como sucede en los enfermos de alzhéimer, no muestran una preferencia clara por las imágenes novedosas.

Los hallazgos parecen confirmarse en las personas. En un estudio publicado en 2013, Zola y sus colaboradores aplicaron la prueba, de media hora de duración, a 92 ancianos. Las puntuaciones predijeron con tres años de antelación quién contraería alzhéimer. La empresa ha desarrollado desde entonces una prueba virtual de cinco minutos con webcam, y este invierno ha iniciado un estudio de tres años en el que participarán hasta 3000 ancianos de Shanghái. Otras investigaciones en EE.UU. compararán la prueba visual con la TEP y otras medidas del alzhéimer preclínico. Y diversos laboratorios farmacéuticos la incluirán en ensayos clínicos de tratamientos contra el trastorno en los próximos años, según la directora de Neurotrack Elli Kaplan. Expertos ajenos a la empresa lo califican como un método prometedor, puesto que cuenta con «una base sólida, avalada por los datos publicados», en palabras de Peter Snyder, de la Universidad Brown.

A la vez, se están desarrollando otros métodos sencillos para detectar el alzhéimer presintomático, como los análisis de sangre, el escáner retiniano y las pruebas cognitivas informatizadas. No está claro cuál será el más fiable y los médicos probablemente recurrirán a varios de ellos para valorar la progresión de la enfermedad.

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