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  • Febrero 2015Nº 461
Libros

Reseña

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Aristóteles

Primera aproximación sistemática al estudio de la naturaleza viva.

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THE LAGOON. HOW ARISTOTLE INVENTED SCIENCE.
Por Armand Marie Leroi. Bloomsbury Circus, Londres, 2014.

A lo largo del siglo XX, toda una generación sobresaliente de eximios profesionales de los estudios clásicos (David Balme, Allan Gotthelf, Wolfgang Kullmann, James Lennox, Geoffrey Lloyd y Pierre Pellegrin) abordaron los tratados biológicos de Aristóteles como si fueran tratados de filosofía natural, con particular énfasis en la filología. En un giro copernicano, Armand Marie Leroi coloca ahora el foco sobre un Aristóteles poco conocido, el pionero del método científico llevado a la práctica.

Hijo del médico de la corte de Macedonia, Aristóteles (384-322 a.C.) aportó las bases de una ciencia que perduró 18siglos. Quedó huérfano muy niño y se trasladó a Atenas, donde se hizo discípulo de Platón. En el año 342 a.C. volvió a Macedonia, como tutor y consejero de Alejandro Magno, hijo de Felipe II. Más tarde fundó en Atenas su propia escuela, en el jardín de su propiedad (Liceo). En la Academia platónica, aprendió la búsqueda de la verdad en el reino intangible de las ideas, pero no tardó en decantarse por el mundo de la realidad tangible.

Exploró los misterios del mundo natural y puso las bases de una ciencia que perduró 18 siglos. Enseñó sobre todo el conocimiento científico y filosófico de su tiempo. No fue, sin embargo, matemático. Sus opiniones en física y cosmología, a menudo erradas, no dejaban de tener su coherencia. Algunos errores tardaron tiempo en desecharse, como el de que los cuerpos supralunares eran perfectos e inmutables. Pero su imponente talla filosófica nunca se puso en cuestión. Poseemos muchas de sus lecciones en forma de libros: Categorías, Sobre la interpretación, Analíticos anteriores, Analíticos posteriores, Tópicos, Refutaciones sofistas, Metafísica, Ética a Nicómaco, Poética, Política.

Durante los años 345-342 se dedicó a la investigación de la fauna marina en el golfo de Kallonis, en Lesbos. Los escritos de biología y zoología representan algo más de una quinta parte de su obra conservada. Presta atención a la vida en sus múltiples formas, reflejada en sus minuciosos datos y cuidados análisis. De los varios tratados que nos han llegado en el Corpus Aristotelicum, la Investigación sobre los animales (Historia animalium) es el más extenso. Junto a la Investigación (con sus diez libros, según la edición de Andrónico de Rodas, que añadió dos o tres libros al conjunto auténtico), hay que considerar Sobre las partes de los animales, Sobre la marcha de los animales, Sobre el movimiento de los animales y Sobre la generación de los animales. Este tipo de escritos enlaza con temas estudiados en los Pequeños tratados de historia natural y Sobre el alma.

En el Liceo impartió un gran curso de ciencia natural. Aconsejaba empezar por una descripción abstracta de la naturaleza, luego había que abordar el movimiento de las estrellas, para seguir con la química, meteorología y geología en riguroso orden, para acometer el grueso del estudio, a saber, la exposición sobre los seres vivos, del más humilde a nosotros. En el dominio de la zoología atiende a la morfología comparada, la anatomía funcional, el movimiento, la respiración, la muerte y lo que hace que los animales perduren. También, de la reproducción y del curso del desarrollo embrionario. Las cuestiones sobre las plantas se han perdido. Debió de ser un maestro exigente: «Las raíces de la educación son amargas» escribió, «pero sus frutos son dulces». «El hombre cultivado es superior al que carece de formación, igual que el ser vivo es superior al muerto.»

El término naturaleza (physis en griego) aparece ya en Homero. Aristóteles introdujo la expresión ciencia natural (physike episteme) y su complementaria, filosofía natural. Con el estagirita, se consolida la idea de un cosmos singular y geocéntrico, un universo cuya unicidad y eternidad, inmutables a lo largo del tiempo, no estaban aseguradas con Platón.

Para Aristóteles, la naturaleza, principio de actividad y movimiento, no hace nada en vano («tèn physin methèn máten poiei»), sino que procede siempre según un orden, dirigida a un télos. El Bien y la Belleza constituyen el objetivo final de toda esa atractiva pluralidad de seres y formas, organizados en la escala de perfección natural que va de las plantas y los organismos inferiores hasta el hombre, animal superior, lógico y político. La visión aristotélica del universo biológico está guiada por su teleología. Hay en toda la Naturaleza una teleología implícita e inmanente. Las funciones que cumplen diferentes órganos y organismos nos revelan las causas finales, que explican su existencia y propiedades. La teleología aristotélica no depende de un demiurgo, de una realidad externa, sino de su propia naturaleza.

Por sus obras desfila más de medio millar de especies. De ellas hay 75 mamíferos, 204 aves, 30 peces, 22 anfibios y reptiles, 7 cefalópodos, 18 crustáceos, 83 insectos y 39 ostracodermos y zoófitos. Sus observaciones sobre el mundo de los insectos marcan un progreso como fundación real de la ciencia entomológica. Realizó sus propias disecciones y así descubrió la «linterna de Aristóteles» del erizo de mar o la placenta de la musola dentuda (Mustelus asterias). Otras veces realizó experimentos sistemáticos, como las disecciones seriales de huevos fecundados e incubados para describir el patrón de desarrollo del embrión. El desarrollo del embrión de pollo es un capítulo obligado en todas las historias de la experimentación científica.

Se trataba de determinar los rasgos que definían a cada especie para derivar de ellos su función. Había que identificar los rasgos muy generales para ir descendiendo y acotando los distintivos de grupos diferentes. En la Academia platónica había sido testigo de la reiterada discusión sobre la clasificación de seres y objetos, según el procedimiento de la dicotomía progresiva. Pero no le interesa una división o clasificación apriorística, sino la que esté fundada sobre la observación real. Trabaja con las nociones de genos y eidos, género y especie, nociones, por otro lado, con un valor no muy exacto ni muy preciso siempre. La ordenación por dicotomía se acompaña de una anatomía comparada y de una concepción funcionalista de los animales y sus partes, analizadas por analogía y en mutuo contraste.

Aristóteles reconoce grupos mayores que nosotros agrupamos ahora en géneros, familias, órdenes, clases y phyla. Los llama megista gene («grupos grandes»). Algunos tenían nombres comunes: ornis («ave») o ikthys («pez»), pero otros eran tecnicismos: malakostraka («de concha blanda», como la mayoría de los crustáceos), ostrakoderma («de concha dura», la mayoría de los equinodermos, gasterópodos, bivalvos, percebes), entoma («divisibles», los insectos, miriápodos, quelíceros), etcétera. La gran partición se ejemplifica entre anhaima («animales sin sangre», invertebrados) y enhaima («animales con sangre», vertebrados). Los que portan sangre se subdividen a su vez en vivíparos (hombre, cetáceos, rumiantes) y ovíparos (aves, anfibios, reptiles, serpientes y peces). Los privados de sangre se subdividen entre los que producen huevos perfectos (cefalópodos, crustáceos), huevos peculiares (insectos), mucílago o yema (moluscos, equinodermos) y los nacidos por generación espontánea (esponjas, celentéreos).

Los tipos animales forman un continuum jerárquico. Crean una escala, que va de la materia inerte al primer motor, ascendiendo desde las plantas, los zoofitos (animales-planta, como las esponjas), los insectos, los cuadrúpedos ovíparos, los vivíparos y el hombre. La necesidad de trabajar con orden y parsimonia lleva a distinguir grupos en este continuo. El criterio fundamental es la vitalidad manifestada por el calor animal, que se refleja en el modo de reproducción, ya que los dotados de mayor calor interno engendran hijos vivos, seguidos por los que ponen huevos más o menos perfectos, hasta los que se generan espontáneamente de materiales inorgánicos u orgánicos en descomposición.

Reconoce que las características de los animales varían con la escala de la jerarquía de la naturaleza. Las diferencia entre grupos (pensemos en la diferencia entre un gorrión y un gavilán, dentro de un grupo mayor son relativamente sutiles). Comparten una misma estructura corporal y solo divergen en tamaño y forma, en «lo más y lo menos». Buena parte de sus descripciones biológicas se refieren a las diferencias en razón de picos, sistema excretor y cerebro. En cambio, las diferencias entre grandes grupos, entre peces y aves, es mucho más radical. Corresponden a la anatomía y disposiciones de los órganos, a la arquitectura global. Y a su geometría: el animal tiene tres ejes con seis polos: superior e inferior; anterior y posterior; izquierdo y derecho. El polo superior es la zona de la nutrición; el inferior, la de excreción. El polo anterior concentra los órganos de los sentidos y la dirección en que se mueve; el opuesto es el posterior. Derecho e izquierdo tienen su significado común.

No se limita a recopilar datos y observaciones. Se plantea y responde a numerosas cuestiones: ¿por qué los peces tienen agallas y no pulmones? ¿Por qué tienen aletas y no patas? ¿Por qué las aves tienen buche y los elefantes trompa? ¿Por qué las águilas ponen pocos huevos y muchos los peces? ¿Por qué solo los humanos andan erguidos? ¿Qué pasa con los camellos? ¿Cómo vemos, olemos, oímos y sentimos el tacto? ¿Hasta dónde llega la influencia del medio sobre el desarrollo? ¿Por qué los hijos se parecen unas veces a los padres y otras no? ¿Qué función cumplen los fluidos vaginales, la menstruación, los testículos y el orgasmo? ¿Cuál es la causa de los nacimientos monstruosos? ¿Cómo consiguen mantenerse vivos los organismos? ¿Por qué se reproducen? ¿Por qué mueren? Con particular detalle se detiene en la anatomía del erizo de mar, ascidias y gasterópodos. Describe pico y patas de aves costeras. De los delfines le fascinan su respiración aérea y su amamantamiento de las crías, pese a su aspecto de pez. Su amplio análisis de peces ilustra su morfología, régimen alimentario, procreación, sonidos que emiten y pautas empleadas en sus migraciones. Su animal favorito fue la sepia (Sepia officinalis).

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