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1 de Febrero de 2015
Energía

Baterías que aprovechan el calor residual

Una tercera parte de toda la energía que se pierde en Estados Unidos podría producir electricidad.

Cada año la energía que se disipa en forma de calor residual en los procesos industriales bastaría para iluminar 10 millones de hogares. El efecto termoeléctrico por el que se genera una corriente eléctrica debido a una diferencia de temperatura brinda un medio para transformar ese calor en electricidad, pero solo en parte. Durante décadas ha hecho falta una diferencia de temperatura de 500 grados centígrados o más para obtener una cantidad útil de energía, explica Yuan Yang, investigador posdoctoral en el MIT. Es una lástima, pues la Agencia de Protección Ambiental estima que una tercera parte de toda la energía desperdiciada cada año en Estados Unidos se pierde a temperaturas inferiores a los 100 grados centígrados.

Yang, su profesor Gang Chen, el investigador posdoctoral Seok Woo Kee y Yi Cui, de Stanford, han desarrollado un método para captar calor a partir de diferencias de temperatura de tan solo 50 grados centígrados. El truco reside en explotar el efecto termogalvánico, relacionado con el efecto termoeléctrico, que establece que el voltaje depende de la temperatura del material. El grupo tomó baterías sin carga con electrodos de cobre, las recargó mientras estaban calientes y a continuación las enfrió. Lograron así que suministraran un voltaje superior al que se había necesitado para cargarlas. En otras palabras, la energía usada para calentar la batería se recuperó en forma de electricidad.

Yang señala que únicamente en los dos últimos años los electrodos de las baterías han alcanzado la eficiencia suficiente para convertir diferencias tan bajas de temperaturas en electricidad, y aún queda mucho por desarrollar antes de que el proceso pueda comercializarse. Pero, con el tiempo, las paredes de las chimeneas industriales o de las centrales eléctricas podrían revestirse con paneles de baterías para convertir el exceso de calor de baja intensidad en electricidad. «Resulta atractivo», comenta Yang, «porque esta forma de calor se halla por doquier».

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