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Pantallas correctoras de la visión

Teléfonos y tabletas con paneles autocorrectores que se adaptan a la vista permitirán prescindir de las gafas.

En Estados Unidos, más del 40 por ciento de las personas de 40 años necesitan gafas para leer, una cifra que asciende hasta casi el 70 por ciento en ancianos mayores de 80 años. «A medida que envejecemos, los defectos de refracción oculares, o ametropías, desempeñan un papel más importante en nuestra vida», explica Gordon Wetzstein, profesor adjunto de ingeniería eléctrica en la Universidad Stanford.

Sin embargo, las gafas y las lentillas no siempre constituyen el remedio ideal. Si se sufre presbicia, por ejemplo, no se necesitan gafas para ver las señales de tráfico durante la conducción, pero sí hacen falta para leer el velocímetro o el GPS. Wetzstein señala que la mejor solución en tales casos consiste en utilizar pantallas correctoras de visión; en otras palabras, pantallas que «incorporen» las gafas que uno necesita.

Él y sus colaboradores del MIT (donde trabajaba anteriormente) y de la Universidad de California en Berkeley las han desarrollado. La acción correctora se consigue introduciendo dos modificaciones en una pantalla estándar de alta resolución de una tableta o un teléfono inteligente. La primera de ellas consiste en una lámina transparente impresa, de bajo coste y llena de minúsculos orificios, que cubre la pantalla. La segunda, en algoritmos codificados en el teléfono o la tableta que determinan la posición del observador con respecto al dispositivo y distorsionan la imagen proyectada según la graduación del usuario. Cuando la imagen distorsionada atraviesa la matriz de orificios de la cubierta transparente, la combinación de hardware y software genera errores en la pantalla que compensan los defectos oculares, lo que da lugar a lo que parece una imagen nítida. La pantalla puede realizar ajustes para corregir la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y otros problemas de la vista más complejos. El equipo presentó el trabajo en la conferencia SIGGRAPH celebrada el pasado agosto en Vancouver.

Las pruebas provisionales efectuadas con un pequeño grupo de usuarios han mostrado que la técnica funciona, asegura Wetzstein, pero hacen falta estudios a gran escala para perfeccionarla. En el proceso, los investigadores también planean desarrollar un control táctil que permita enfocar manualmente la pantalla. Wetzstein opina que tal avance supondría una bendición para la gente de países en desarrollo, que tiene un acceso más fácil a los dispositivos móviles que a un par de lentes graduadas.

Para saber más:
Eyeglasses-free display: Towards correcting visual aberrations with computational light field displays. Fu-Chung Huang et al. en ACM Transactions on Graphics, vol. 33, n.o 4, artículo n.º 59, julio de 2014.

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