DEL INODORO AL GRIFO
En «Reutilización de aguas residuales» [Investigación y Ciencia, septiembre de 2014], Olive Heffernan pasa por alto un aspecto de suma importancia: la fiabilidad del proceso.

Ningún equipo funciona siempre a la perfección. Dado que aquí el producto es agua de grifo, será necesario aplicar medidas excepcionales de automatización y control de calidad para detectar cualquier fallo y cerrar la planta ante el menor indicio de problemas.

R. W. Lowrie
Dade City, Florida

 

El procedimiento descrito para potabilizar aguas residuales y convertirlas en agua de grifo implica usar ósmosis inversa, un proceso destinado a eliminar las sales. Sin embargo, ¿no resultaría más sencillo usar la misma técnica para tratar agua de mar, aún más abundante?

Greg Arzoomanian
Providence, Rhode Island

 

El artículo de Heffernan señala que las aguas residuales purificadas contienen sustancias como jabón de manos «en concentraciones tan ínfimas que resultan inocuas». Pero, si el agua se recicla una y otra vez y tales sustancias no se descomponen, ¿no podría su concentración aumentar con el tiempo?

Tom Fitz
Colegio Universitario Northland

 

RESPONDE HEFFERNAN: Por supuesto, ningún equipo es infalible, por lo que controlar cada paso será un aspecto clave en todo sistema de potabilización de aguas negras. La razón por la que el procedimiento empleado en San Diego se divide en varios pasos con sus respectivas barreras se debe, en parte, a que ello permite tener cada tramo bajo control, lo que posibilita cerrar temporalmente la planta si cualquiera de las etapas fracasa.

Potabilizar aguas residuales no es necesariamente más fácil que desalinizar agua de mar, ya que el tratamiento de aguas negras implica otros pasos, además de la ósmosis inversa. Pero, probablemente, sí resulte más económico y menos perjudicial para el entorno. En primer lugar, porque el producto se encuentra disponible in situ, lo que ahorra la energía y la infraestructura necesarias para bombear agua de mar. Pero, además, la desalinización de agua marina genera grandes cantidades de salmuera, la cual debe dese­charse. Las aguas residuales, en cambio, han de verterse siempre en algún sitio. En San Diego, si no se reutilizasen, acabarían en el mar y contaminarían la costa.

Por último, aunque no es posible eliminar por completo la exposición a pequeñas dosis de sustancias como fármacos o productos de aseo personal, el sistema empleado en San Diego reduce dicho riesgo a niveles muy bajos, al tiempo que evita la acumulación de sustancias en varias etapas del proceso. Ello protege el suministro aunque uno de tales pasos falle.

 

MÁS SOBRE HERENCIA EPIGENÉTICA
En «Un nuevo tipo de herencia» [Investigación y Ciencia, octubre de 2014], Michael Skinner analiza la posibilidad de que algunos trastornos hereditarios humanos se deban a epimutaciones (cambios en moléculas que afectan a la actividad génica, pero que no alteran el ADN). El artículo detalla varios ejemplos potenciales de herencia epigenética multigeneracional; sin embargo, no menciona ninguno de los problemas de interpretación que afectan a los estudios en este campo.

Si bien los efectos observados en ratones tras la exposición a algunas sustancias se ajustan a una de las definiciones de epigenética, no existen pruebas convincentes de que el fenotipo heredado esté causado por —y no simplemente correlacionado con— alteraciones en marcas epigenéticas, como la metilación del ADN.

Duncan Sproul
Unidad de Genética Humana MRC
Universidad de Edimburgo

 

La posibilidad de transmitir características sin alterar el ADN me recuerda al biólogo soviético Trofim Lysenko y sus teorías sobre la herencia de características adquiridas. ¿Guarda la noción de transmisión epigenética de rasgos inducidos por el ambiente alguna relación con sus planteamientos?

Mel Tremper
Berwyn Heights, Maryland

 

RESPONDE SKINNER: La herencia epigenética transgeneracional no solo se ha observado en ratones, sino también en plantas, moscas, gusanos, peces, cerdos y humanos. El primer paso a la hora de investigar mutaciones genéticas o epigenéticas consiste en identificar los hechos y la reproducibilidad del fenómeno. Superada esa fase, podrán comenzar los estudios sobre las relaciones de causa y efecto, necesarios tanto en genética como en epigenética.

Con respecto a la segunda observación, ya a comienzos del siglo XIX Jean-Baptiste Lamarck propuso que los factores ambientales podrían provocar cambios fenotípicos que influyesen en la evolución. Más tarde, Lysenko elaboró sus teorías a partir de esos postulados. Varios investigadores opinan que la herencia transgeneracional de cambios epigenéticos inducidos por el ambiente es una idea neolamarckiana. Por supuesto, ni Lamarck ni Lysenko sospechaban qué mecanismos moleculares podían estar implicados en el proceso. La investigación actual en epigenética da una respuesta a esa pregunta.

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