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1 de Febrero de 2015
Sostenibilidad

Un rompecabezas global

Nuestro futuro dependerá de la capacidad para integrar los retos en energía, agua y alimentación.

DOMINIQUE BAYNES (diseño); DAN SAELINGER (fotografía)

En síntesis

El mundo está tratando de mejorar el suministro de energía, agua y alimentos de forma individual, pero tales desafíos deben afrontarse de manera integrada. Esa perspectiva también reportaría beneficios en cuestiones ambientales, pobreza, control de la población y enfermedades.

Desperdiciar menos comida permitiría ahorrar energía y agua. Las granjas urbanas podrían aprovechar el agua residual de las ciudades. Las turbinas eólicas en el desierto pueden convertir aguas salobres subterráneas en agua dulce. Y una red de suministros inteligente ahorraría energía y agua.

Los responsables de los sectores energético, hídrico y alimentario, así como los representantes políticos, han de dejar de pensar y actuar por separado. Deberían diseñarse planes que integrasen los retos en energía, agua y alimentación e implementasen mejoras técnicas en las infraestructuras.

En julio de 2012, el fallo de tres de las redes eléctricas regionales de la India produjo el mayor apagón de la historia de la humanidad. Más de 620 millones de personas (el 9 por ciento de la población mundial) se quedaron sin electricidad. La causa: problemas en la producción de alimentos debidos a la escasez de agua. Como consecuencia de una pertinaz sequía, los agricultores habían conectado un gran número de bombas para extraer aguas subterráneas cada vez más profundas. Bajo un sol abrasador, su consumo disparó la demanda de electricidad. A su vez, la falta de agua provocó que las centrales hidroeléctricas funcionasen peor de lo habitual.

Para agravar las cosas, las inundaciones de los meses anteriores habían hecho que el agua de escorrentía de las zonas de regadío depositase un gran volumen de sedimentos tras los muros de las presas, lo que redujo la capacidad de los pantanos. De pronto, una población mayor que toda la de Europa y dos veces superior a la de EE.UU. se quedó a oscuras.

En EE.UU., California se enfrenta a una combinación muy similar de problemas energéticos, hídricos y alimentarios. Debido a la reducción de la capa de nieve, a unas precipitaciones más escasas que nunca y al constante desarrollo en la cuenca del Colorado, en California central el caudal del río se ha reducido en un tercio. La región genera la mitad de la fruta, frutos secos y verdura del país, así como una cuarta parte de la leche. Los agricultores bombean aguas subterráneas a un rimo frenético; el verano pasado, algunas zonas extrajeron el doble de agua para regadío que el año anterior. El Valle Central, de unos 650kilómetros de longitud, se hunde a medida que se explota el agua del subsuelo. Justo cuando más energía se necesitaba, la compañía eléctrica Southern California Edison cerró dos enormes reactores nucleares por falta de agua para refrigeración. Los planes de San Diego para construir una planta desalinizadora fueron impugnados por activistas, quienes alegaron que la infraestructura consumiría demasiada electricidad.

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