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1 de Junio de 2010
Sostenibilidad

Límites de un planeta sano

Se han determinado los valores críticos de procesos ecológicos cruciales y relacionados con la habitabilidad de la Tierra. Mal presagio: se han traspasado ya tres de ellos.

CORTESIA DE THE SEAWIFS PROJECT, NASA/CENTRO DE VUELOS ESPACIALES GODDARD Y ORBIMAGE

Durante casi 10.000 años, desde el Holoceno y los albores de la civilización, nuestro mundo parecía increíblemente grande. Vastas extensiones de tierras y mares ofrecían recursos ilimitados. El hombre contaminaba con total libertad: sin más que emigrar a otro lugar, evitaba el impacto ambiental en sus asentamientos. Valiéndose de su capacidad para explotar las que tenía por riquezas inagotables, alzó imperios y sistemas económicos completos, sin comprender que tal privilegio tendría un fin.

Gracias a los avances en la sanidad pública, a la revolución industrial y, más tarde, a la revolución verde, la especie humana ha proliferado desde unos 1000 millones de individuos en el año 1800 hasta los casi 7000 millones de hoy en día. Sólo en los últimos 50 años, nuestro número se ha duplicado con holgura. La explotación de recursos, alimentada por la prosperidad económica de muchas sociedades, ha alcanzado también valores asombrosos: en 50 años, el consumo mundial de alimentos y agua dulce se ha más que triplicado; el de combustibles fósiles, se ha multiplicado por cuatro. En la actualidad, el hombre gasta entre la tercera parte y la mitad de toda la energía derivada de la fotosíntesis del planeta.

El crecimiento codicioso y desaforado ha generalizado, al mismo tiempo, la contaminación: un problema localizado se ha trocado así en una agresión a escala planetaria. La pérdida de ozono estratosférico y las concentraciones de gases de efecto invernadero constituyen complicaciones evidentes, pero son muchos otros los efectos nocivos de la acción antrópica.

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