Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Junio de 2010
Sostenibilidad

Vivir en una Tierra nueva

La humanidad ha alterado profundamente el planeta, pero si adopta nuevas formas de pensar y actuar todavía puede evitar la autodestrucción.

AARON GOODMAN

Ni el sistema bancario ni la industria de automoción: nuestro planeta es el único sistema "demasiado grande para permitir que entre en quiebra". El hombre lleva siglos expoliando los recursos de la Tierra y abrumándola con sus desechos, emigrando sin más a otro lugar cuando un manantial se seca, o un paraíso se contamina. Hemos llevado al límite ese proceder; no es posible continuar así. En la mente de científicos, sociólogos y gentes de todo el mundo está calando la idea de que la especie humana ha transformado el planeta natural en un planeta industrializado. Si queremos sobrevivir, resulta imperativo el retorno hacia unas condiciones más sostenibles.

¿Cuál es, pues, el plan de salvación? El primer paso consiste en determinar la proximidad de la Tierra al colapso. En "Límites de un planeta sano" (en este mismo número), el ecólogo Jonathan Foley presenta los resultados de un equipo internacional de investigadores que ha calculado unos límites de seguridad para diversos procesos ambientales fundamentales que debemos mantener bajo control. Tal es el caso del cambio climático y la acidificación de los mares, que podrían minar la sostenibilidad si se permite que avancen demasiado. Quizá las cifras calculadas deban afinarse más, pero conocer los procesos de máxima relevancia nos ayudará a encontrar soluciones. En "Soluciones para las amenazas ambientales", ocho expertos proponen remedios concretos.

Tales correcciones frenarían la degradación del medio, aunque seguramente no eliminarían la causa del problema. Según Bill McKibben, del Middlebury College, los errores cometidos se deben a la voracidad insaciable del crecimiento económico, auténtico motor de la sociedad moderna. En "Desterrar el hábito de crecer" se ofrece un extracto de un libro de McKibben, de reciente aparición, donde el autor sostiene que debemos renunciar al crecimiento y organizarnos sobre el principio de una sabia conservación de los recursos. Sus críticos afirman que tal idea no es realista; de ahí la entrevista, "¿De veras necesitamos un crecimiento cero?", realizada a McKibben.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.