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1 de Octubre de 2018
Geología

Las leyes de Lyell, a examen

Cada vez más pruebas indican que la historia de la Tierra ha sido moldeada por catástrofes periódicas. El hallazgo cuestiona uno de los dogmas más arraigados de la geología.

Charles Lyell publicó sus Principios de geología en tres volúmenes entre 1830 y 1833. En la portada del primero aparecía el Templo de Serapis en Pozzuoli, una ciudad costera italiana. En los tres pilares, por aquel entonces en tierra, se apreciaba una banda de agujeros horadados por moluscos que habían vivido en las columnas cuando, en algún momento de la historia, estas habían quedado sumergidas. Que las columnas se hubieran hundido en el mar y hubieran emergido sin desmoronarse desconcertó a los geólogos, hasta que se descubrió que unos lentos movimientos de magma bajo la corteza desplazaban el suelo verticalmente y, con él, las columnas. Para Lyell, ello constituía una prueba visible de que los procesos lentos y graduales pueden modificar el paisaje. [REAL SOCIEDAD DE LONDRES]

En síntesis

Desde el siglo XIX, la geología se ha basado en el supuesto de que la historia de la Tierra obedece a cambios graduales, de origen terrestre y sin repeticiones cíclicas.

En los últimos años, sin embargo, se ha constatado el importante efecto que los impactos extraterrestres y el vulcanismo catastrófico han ejercido sobre las extinciones en masa.

Tales cataclismos parecen ocurrir en ciclos de entre 26 y 30 millones de años. Dicho período guarda una estrecha relación con el movimiento del sistema solar a través de la galaxia.

[Los principios del razonamiento en geología] son [...] que nunca, desde los tiempos más antiguos a los que podemos remontarnos hasta el presente, han actuado causas distintas a las que operan en la actualidad; y que estas no han actuado nunca con grados de energía distintos de los que ejercen hoy.

Charles Lyell en una carta a Roderick Murchison, 1829

 

Las ideas centrales de la geología moderna parten de la obra del geólogo británico Charles Lyell Principios de geología: Un intento de explicar los cambios ocurridos en el pasado sobre la superficie de la Tierra haciendo referencia a las causas que operan en la actualidad. Publicada en tres volúmenes entre 1830 y 1833, esta obra magna gozó de buenas ventas y reportó grandes beneficios a su autor. Su título de caballero, más tarde seguido por el de barón, contribuyó a su reputación como el geólogo más influyente de mediados del siglo XIX. La próspera familia de Lyell, su estrecha amistad con Charles Darwin y su prestigiosa posición en el King’s College londinense afianzaron su notoriedad.

Principios de geología exponía tres ideas fundamentales que definirían la geología durante largo tiempo y que, aún hoy, ejercen una fuerte influencia en la disciplina. Lyell describía una Tierra modelada por cambios leves, lentos y causados por las mismas fuerzas que vemos operar en el mundo actual. Descartaba las ideas catastrofistas de sus contemporáneos y ridiculizaba su necesidad de recurrir a cataclismos procedentes del cielo para explicar los principales eventos geológicos y biológicos acontecidos a lo largo de la historia terrestre.

Sin embargo, un amplio y creciente conjunto de datos muestra que Lyell estaba fundamentalmente equivocado. En los años ochenta del pasado siglo, el descubrimiento de que los dinosaurios se habían extinguido como consecuencia de un cataclismo puso en entredicho el planteamiento gradualista. Desde entonces, los geólogos han comprendido que las catástrofes causaron otras extinciones en masa y varios de los cambios abruptos de gran envergadura que se observan en el registro geológico. Lo más inesperado de todo, sin embargo, ha sido el descubrimiento de que dichos eventos catastróficos parecen haber seguido un patrón regular, en ciclos que se repiten. Tales hallazgos plantean un modo completamente nuevo de entender la historia geológica y biológica de la Tierra.

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