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1 de Octubre de 2018
Evolución humana

¿Qué impulsó la evolución de un cerebro voluminoso?

Según un novedoso análisis computacional, los factores ecológicos, más que los sociales, desempeñaron un papel determinante.

En comparación con otros simios, como los chimpancés, los humanos poseemos un cerebro singularmente grande y de crecimiento rápido. La forma en que se adquirió este tipo de crecimiento es motivo de debate. Un análisis reciente basado en modelos computacionales aborda la importancia relativa de distintos factores en la evolución del tamaño cerebral. Se ha concluido que los factores ecológicos, como la disponibilidad y la búsqueda de alimento, son más relevantes que los sociales, como la cooperación o la competencia entre individuos. [© ISTOCKPHOTO/CURIOUSTIGER]

La mayoría de los organismos poseen un cerebro pequeño y, a pesar de ello, son capaces de prosperar. Se trata de un órgano costoso de producir y mantener, y el del linaje humano resulta tan voluminoso que, cuando se forma, exige una gran inversión de nuestro metabolismo. Su crecimiento se detiene a la edad de diez años, mucho antes de que el cuerpo alcance la madurez física. Algunos autores han propuesto que el coste del rápido desarrollo cerebral es la causa del retraso en el crecimiento del cuerpo. Otros primates no dan tal prioridad al cerebro. El patrón de desarrollo cerebral humano es singular, ya que nuestro cuerpo se mantiene más pequeño, más vulnerable y menos productivo durante más tiempo. La respuesta a ese enigma puede alcanzarse si averiguamos de qué modo el cerebro ayudó a la supervivencia y la reproducción de nuestros antepasados. En un estudio reciente publicado en Nature, Mauricio González-Forero y Andy Gardner, de la Universidad de Saint Andrews, han analizado el papel de diferentes factores como posibles causas de nuestro cerebro inusualmente grande, y han determinado si tales factores podrían contribuir a los cambios que se producen en el tamaño del cerebro y del cuerpo a medida que crecemos.

Un modelo evolutivo más preciso
Diferentes hipótesis de tipo ecológico, social y cultural explican cómo evolucionó el voluminoso cerebro humano. Una de ellas relaciona la ecología con la inteligencia, y sugiere que las dificultades ambientales, que influyen sobre la búsqueda de alimento, son fundamentales en la evolución del tamaño cerebral. Otra, la hipótesis de la inteligencia social, señala que la clave reside en los retos que representan la competencia y la cooperación con otros miembros de la misma especie. Por último, la hipótesis de la inteligencia cultural combina estas dos ideas y propone que el aprendizaje social de habilidades ecológicamente relevantes explica la enorme  inversión de recursos que nuestro linaje destina al cerebro.

Hasta ahora, la comprobación de estas hipótesis se ha basado principalmente en estudios comparativos en los que se correlacionan distintos rasgos del cerebro, como el tamaño (una aproximación de la inteligencia), con características como la cognición, la ecología y la vida en grupo. Estos análisis de regresión que intentan identificar las variables relacionadas con el tamaño cerebral han sido muy valiosas para matizar algunas teorías y mejorar la medición de los datos que se necesitan.

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